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Lunes, 27 de marzo de 2006
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Los observadores certifican la limpieza de la cita electoral
Los observadores certifican la limpieza de la cita electoral
DOS MUJERES eligen las papeletas de su opción de voto. / EFE
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«Asistimos a un acontecimiento muy importante, éstas son las primeras elecciones limpias de la historia del país», dijo ayer el presidente ucraniano, Víctor Yúshenko, después de haber votado, junto a su esposa Katerina y sus hijos, en un colegio situado en la mítica Plaza de la Independencia, en el centro de Kiev, escenario de las multitudinarias concentraciones que tuvieron lugar el invierno pasado durante la llamada 'revolución naranja'. Yúshenko aseguró que las autoridades han puesto toda la carne en el asador para evitar la más mínima falsificación.

El fraude electoral fue precisamente el detonante de aquella revuelta 'naranja' y la causa de que las masas se lanzaran indignadas a la calle también en Georgia, Kirguistán y Azerbaiyán. Bielorrusia ha sido el último ejemplo. Una de las medidas adoptadas en Ucrania para luchar contra los abusos ha sido pagar recompensas a cualquier ciudadano que denuncie violaciones de la ley electoral. El Ministerio del Interior ucraniano ha dedicado varias decenas de miles de euros a ese objetivo.

Jesús López-Medel, diputado del PP y observador enviado a Ucrania por la OSCE para comprobar la limpieza de las elecciones, elogió ayer el civismo demostrado por la población y aseguró que la jornada transcurrió de forma ordenada y sin incidentes. El parlamentario español dijo no haber presenciado «ninguna irregularidad, ni siquiera leve». «Han sido unos comicios realmente democráticos», subrayó López-Medel.

Los observadores rusos, para quienes las elecciones en Bielorrusia fueron «limpias y justas», hacen una valoración bien distinta de lo sucedido ayer. «Me he quedado de piedra al ver todas las calles del centro de Kiev repletas de banderas naranjas el mismo día de las votaciones», afirmaba Serguéi Márkov, uno de los componentes de la delegación enviada por Moscú.



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