Las autoridades españolas repatriaron ayer a un primer grupo de subsaharianos indocumentados de los centenares que en las últimas semanas han llegado a las Islas Canarias procedentes de Mauritania en lo que se ha denominado la 'crisis de los cayucos'. Los 50 inmigrantes, en su mayoría originarios de Mali y Senegal, partieron en avión desde Fuerteventura y aterrizaron en el aeropuerto de Nuadibú, según informó la Dirección General de la Policía.
Durante el vuelo y hasta su posterior entrega a las autoridades mauritanas, agentes de la Unidad Central de Expulsiones y Repatriaciones y un equipo médico y sanitario custodiaron y acompañaron a los africanos. Los extranjeros estaban a punto de cumplir el tiempo máximo de estancia en los centros de atención de inmigrantes habilitados en las islas y el Gobierno los trasladó a Mauritania en cumplimiento del acuerdo de colaboración suscrito entre ambos países tras la masiva llegada de cayucos a Canarias en las últimas semanas.
Nada más aterrizar, emprendieron viaje hacia la capital del país, Nouakchott, con el objetivo de ser devueltos a sus países de origen, Malí y Senegal, en virtud de los acuerdos de repatriación suscrito con ambos gobierno por Mauritania
Agua y bocadillos
En un principio, se esperaba que fueran trasladados al nuevo centro de acogida construido por el Gobierno español en la ciudad costera, pero las autoridades mauritanas han decidido llevar a este primer grupo a la capital, según informó la responsable de comunicación de Cruz Roja Española desplazada a la zona, Olivia Acosta.
Así, sólo una hora después de llegar al aeropuerto, los 'sin papeles' fueron conducidos en tres furgones hasta un punto cercano a una de las comisarías que funciona como centro de detención de inmigrantes, donde recibieron la atención de la Media Luna Roja y Cruz Roja Española. Allí se les suministraron bocadillos y agua para el camino y continuaron trayecto hacia la capital.
El contingente estaba formado por hombres jóvenes en buen estado de salud, pero la rapidez con la que se produjo el traslado impidió a los cooperantes averiguar si eran conscientes de su próxima repatriación. «Pensábamos que iba a ser el primer grupo que atenderíamos en el nuevo centro, pero las autoridades mauritanas han decidido trasladarlos directamente a Nouakchott para devolverlos a sus países de origen», comentó Acosta. Por el momento, no hay ningún inmigrante en el centro y sus responsables están a la espera de sucesivas repatriaciones.