La película amarillenta sobre los capós de los coches no deja lugar a dudas. La polinización ha comenzado y amenaza con aguar la primavera a los más de seis millones de alérgicos al polen que hay en España. Las precipitaciones recogidas en otoño son un indicativo de la cantidad de polen que se registrará durante el año, especialmente en el centro y sur de la Península. «En otoño de 2004, llovió poco en Madrid y la primavera de 2005 no supuso problemas para los alérgicos. De hecho, en el Nnorte se dio una concentración mayor de granos que en la meseta, y eso no es habitual. Pero en 2005 ha llovido mucho -204 litros por m2, frente a 116 de 2004-, por lo que esperamos niveles de polen en el aire hasta tres veces mayores que en la temporada anterior», expone Javier Subiza, coordinador del comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología (Seaic).
El doctor Subiza es uno de los máximos responsables de la red de 26 estaciones de medición repartidas por todo el país. En ellas unos 75 alergólogos (médicos especializados en identificar y tratar alergias) dedican «miles de horas de trabajo al año, de forma altruista» para observar al microscopio óptico los gramos de polen recogidos y determinar a qué especie pertenecen. Una información publicada a diario en la páginas web www.polenes.com, que resulta de gran utilidad para enfermos y profesionales. Con esas estadísticas se pueden prevenir los efectos derivados de niveles elevados de polen. Las primaveras «intensas» suelen dar como resultado en mayo un brote de asma epidémico: semanas en las que los ingresos hospitalarios de urgencia por asma alérgico se multiplican por ocho.
Mejor prevenir
«En Madrid esperamos concentraciones de 5.300 granos totales por m3 de aire. El año pasado la máxima fue 1.600, pero hemos vivido estaciones de hasta 9.000. Nos enfrentamos a una primavera moderada-intensa. No es motivo de alarma. Sin embargo, es muy importante que los alérgicos sigan las indicaciones de su médico a rajatabla y tomen la medicación. El año pasado muchos no lo hicieron y no pasó nada, pero si este año se la saltan de nuevo es muy probable que acaben en el hospital con una crisis de asma», avisa Subiza.
En el Hospital de Basurto también están preparados, pero «sin alarmar», dice Pedro Gamboa, alergólogo del centro. «Como todos los años, no podemos confundir los datos de Castilla con los de Bilbao. Aquí no es posible una previsión porque no sabemos cuándo va a llover». Subiza está completamente de acuerdo con esa afirmación: «En España hay dos áreas bioclimáticas muy diferentes. En la zona verde el nivel de polen no depende tanto de las precipitaciones del otoño sino de las temperatura de la primavera». Incluso en los años de sequía en el País Vasco llueve de forma regular y los gramos invisibles del polen se depositan en el suelo, reduciendo su incidencia. «Por ello no hay grandes fluctuaciones de un año a otro».
La prevalencia de la polinosis (alergia al polen) en Euskadi es menor que en el resto de la Península. Los último datos señalan que el 12% de los vascos sufre la enfermedad, que afecta a 2 de cada diez a nivel nacional y llega al 40% en otros países industrializados. Además, los alérgicos de la España verde lo son generalmente a un solo polen (las gramíneas). En el Sur el 80% de lo pacientes están polisensibilizados. En los último años, cada vez son más las reacciones alérgicas que se registran y algunas voces apuntan a que en 20 años la mitad de la población de los países desarrollados podría sufrir de polinosis. «El aumento higienista y la contaminación podrían explicar este fenómeno. Cada día somos más limpios y muchas sustancias que antes pasaban desapercibidas al organismo ahora son detectadas. Por otro lado, se ha demostrado que la polución aumenta la virulencia del polen», apunta Gamboa.
La Seaic, en su informe 'Alergológica 2005', presentado a primeros de mes, detecta algunos novedades sobre el anterior informe de 1992. Entre los pólenes, las cupresáceas y el plátano de sombra representan hoy el 10% de los casos, cuando antes no tenían incidencia. Una circunstancia que ha provocado la extensión del periodo clásico de estacionalidad de rinoconjuntivitis y asma. En Madrid, por ejemplo, la estación de los pólenes ocupa seis meses al año: de diciembre a febrero, el ciprés; en marzo y abril, el plátano, y las gramíneas en mayo y junio.
Perfil del alérgico
En relación a los datos epidemiológicos, los datos indican a que el 57% de los pacientes que acuden a las consultas de alergia son mujeres. «Desconocemos las causas, pero las mujeres se sitúan a la cabeza de todas las patologías alérgicas», apunta Antonio Peláez, presidente de la Seaic. El 65% de los enfermos proviene de entornos urbanos, «lo que confirma la teoría de que cuanto mayores índices de contaminación, más casos se producen.
Por patologías, la mitad de los que acuden por primera vez lo hacen por rinoconjuntivitis, y el 26% por asma. Cada vez es más frecuente observar pacientes con distintos procesos. «Por ejemplo, rinitis- asma, que al tiempo tienen dermatitis atípica», añade Tomás Chivato, presidente electo del la sociedad.
Más información
Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica.
Gran Vía Corts Catalanes 184, 7-1ª
0804 Barcelona. 93 3945369
www.seaic.es y www.pólenes.com