El arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares Llovera, que fue nombrado cardenal por el Papa Benedicto XVI el pasado viernes, se mostró preocupado por la pérdida de los valores cristianos en Europa durante su primera homilía como purpurado pronunciada ayer en Roma.
El vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española realizó su primera misa como cardenal, ante una amplia delegación de peregrinos españoles, en la iglesia Mater Ecclesiae de Roma, situada en el colegio de los Legionarios de Cristo. La celebración tuvo lugar después del consistorio en que fue nombrado 'príncipe de la Iglesia' por el Papa, junto a otros 14 purpurados.
El nuevo cardenal dedicó su alocución a agradecer su presencia a todos los peregrinos y miembros de la diócesis donde ejerció y que le acompañaron en su viaje a Roma, para después pasar a mostrar su preocupación por los valores cristianos que se están perdiendo y que «necesitan una nueva evangelización», dijo. Para el cardenal español, es necesaria una reconstrucción de Europa basada en la «recuperación de la persona humana. Pero no se entiende una reconstrucción sin una nueva evangelización», añadió.
«Un momento de crisis»
El nuevo purpurado habló de que en estos años «los cristianos viven un momento de crisis como las primeras comunidades cristianas» e invitó a todos a iluminarse con Cristo, añadiendo que la historia tiene que estar junto al Redentor. Cañizares comentó que en estos días se les ha preguntado a todos los cardenales qué es lo que más les preocupa y que la respuesta de todos fue «el drama de hoy es el mundo en el que vivimos». Sobre este tema y como ejemplo de la pérdida de valores, sacó a relucir a los jóvenes que se reúnen para realizar el «botellón».
Las ceremonias por el consistorio finalizaron con un almuerzo que el cardenal Cañizares ofreció a unos 1.000 peregrinos en los comedores del Pontificio Colegio Español San José de Roma.