«El diesel hace que los granos de polen sean hasta un 20% más alergénicos», asegura Javier Subiza, coordinador del comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología (Seaic). Un grano de polen visto por el microscopio es como un balón de fútbol. Aunque en las ciudades no es igual: «El polen de los entornos urbanos tiene la forma de un balón pinchado y sucio», explica el doctor Tomás Chivato, presidente electo de Seaic.
Los médicos de la asociación explican que la atmósfera contaminada de las ciudades está compuesta de ozono, óxido nitroso y partículas de diesel «que muestran una clara relación con la respuesta alérgica y el agravamiento de los casos en pacientes asmáticos. Las partículas se adhieren al polen y lo hacen más agresivo», comenta Chivato.
Estudios realizados junto a las autopistas de Japón han registrado mayores tasas de alergia precisamente por las emisiones de los coches. En España, el informe Alergológica 2005 de la Seaic ha descubierto que un 5% de los pacientes son extranjeros. Al parecer, se trata de inmigrantes que, tras dos o tres años de residencia, se sensibilizan a los alérgenos existentes en las ciudades españolas y que no les afectaban en sus lugares de origen.
El plátano de sombra
Otro de los factores que podría explicar el aumento de los casos en las ciudades podría deberse a la alta concentración de árboles muy frondosos y de rápido crecimiento, como los plataneros. «El polen que producen los plátanos de sombra es muy agresivo y la temporada de polinización empieza ahora», recuerda el doctor Chivato. Según el estudio Polinosis 2003 en el que participó la Seaic, los ingresos hospitalarios por asma alérgico se incrementan en un 10% en las ciudades.