El Correo Digital
Martes, 28 de marzo de 2006
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BILBAO BASKET
 
EDICIÓN IMPRESA
 
¿QUÉ RECUERDOS! Desde que me retiré, y de eso hace ya demasiado tiempo, pocas veces he tenido nostalgia de la práctica del baloncesto. Afortunadamente mi decisión fue consensuada. Yo estaba cansado de él, y él estaba harto de mí. A otra cosa mariposa y tan amigos. Sobre todo en los primeros años, lo añoré en algún partido aislado, cuando me asaltaban recuerdos de convivencia y poco más. Pero hete aquí que el domingo, dieciséis años después, los gritos de la Casilla me retrotajeron como pocas veces a aquella etapa. ¿Así, así, así gana el Madrid!, gritaba el público cabreado con la actuación arbitral y sin querer recordaba con enorme placer esos mismos cánticos en el Palau, Badalona, Vitoria, Magariños, Lugo, Valladolid, Sevilla, Málaga y casi todas las ciudades donde jugábamos y que eran síntoma inequívoco de que, efectivamente, ganábamos. Lo digo porque al menos en aquellos tiempos, el efecto que nos producía era tremendamente estimulante. Bueno, no voy a seguir porque igual alguno de los que gritó desaforadamente el domingo se cabrea conmigo. ¿Que si tenían razón? Pues sí y no. Sí en el arbitraje. Por definición, los árbitros permiten más al fuerte que al débil, al nombre que al hombre, al Madrid que al Lagun Aro, al Barça que al Menorca. Así ha sido siempre, y así lo será. En este deporte y en cualquiera. Y no porque no es verdad que así gana el Madrid.
 
 

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