El Correo Digital
Martes, 28 de marzo de 2006
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CICLISMO
 
EDICIÓN IMPRESA
 
A ENTRENAR. Mayo se sube a la bicicleta para iniciar el recorrido de ayer. / FERNANDO GÓMEZ
IBAN MAYO CICLISTA DEL EUSKALTEL-EUSKADI
El asfalto es el espejo del ciclismo. Como en el cuento: Espejito, espejito, ¿quién es el mejor corredor? El asfalto siempre responde. Durante los últimos siete años, el elegido ha sido siempre el mismo: el príncipe americano, Lance Armstrong. Sólo una vez, un día, en una etapa del Dauphiné Liberé de 2004, en aquella cronoescalada al Mont Ventoux, la imagen del cristal pareció emborronarse. Un momento de duda. Aquella tarde, un escalador de Igorre vestido del Euskatel-Euskadi pasó un paño sobre el espejo y borró el nombre impreso por el dedo del americano. Le aventajó en dos minutos y batió el récord de la ascensión. Ahí sigue esa plusmarca. Y ahí, en aquella cima, se quedó aquella sensación. Duró un momento, hasta que el Tour rompió el hechizo de Mayo y volvió a repetir el apellido del elegido de Dallas. Ahora, el vizcaíno pedalea de nuevo hacia ese espejo: quiere volver a preguntar.
 
 

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