El porvenir de la humanidad está a salvo y pronto reposará en el corazón de una montaña de hielo sobre una isla lejana perteneciente a Noruega, en pleno Ártico. Se trata de un banco de semillas a preservar en una nevera gigante. Será algo así como una 'caja fuerte del Último Día', y en ella se guardarían a buen recaudo dos millones de granos que representan la total diversidad agrícola del planeta. Se pretende proteger las fuentes de alimentación del hombre contra catástrofes tales como una guerra nuclear, el impacto de un asteroide, un atentado terrorista, un cambio climático o una elevación del nivel de los océanos. Un arca de Noé de semillas que posibilitaría reconstruir la agricultura en caso de ser arrasada.
Será una nevera para después de una destrucción masiva, que estará emplazada más allá del Círculo Polar. Un frigorífico de cierta envergadura para la riqueza que contendrá la riqueza agrícola que se ha podido salvar hasta ahora, día a día más mermada. Un témpano búnker que habrá de albergar y cuidar para la posteridad las diversas clases de trigo y de manzana, y que tallado en la roca se prevé esté listo en septiembre del próximo año. Lo financiará el gobierno noruego, que aunque mantenga la propiedad de la 'cámara de seguridad del futuro' no será el dueño de los granos conservados en el interior. No estará vigilada. Estará sola pero segura, dicen, entre los fríos eternos y la rondarán los osos blancos que patrullan libres entre las inmensas planicies heladas. Aseguran que será el banco genético más seguro del mundo, un depósito al abrigo de cualquier accidente.
Mientras no llega una no improbable hecatombe, contemplamos las bonitas neveras para las cocinas modernas, catálogos de gran variedad en modelos y potencias y pantalla de televisión incorporada en su puerta, desde la que nos informan de que en la misma zona donde se conservará el granero de la vida, allá en tierras árticas canadienses, comienza la matanza de más de trescientas mil focas, a tiros y a palos. Rojo sangre sobre la blancura de las frías arcas domésticas. Después de un diluvio colosal siempre habrá un ramito de olivo en el congelador a falta de palomas como la mensajera de la Biblia.