De defensa o de centrocampista, Juanito es un seguro de vida para el Alavés, un jugador regular, sin altibajos en sus actuaciones. Él aprecia que por fin el equipo haya sentado la cabeza y que esa fragilidad de antaño diera paso de una vez a una consistencia celebrada con puntos -ocho de doce- y la portería imbatida -350 minutos sin encajar un gol-.
«Hemos corregido los errores y el Alavés ha mejorado en defensa. A partir de que el conjunto se lo tomó en serio las cosas salen mejor. Si mantenemos esta línea defensiva, podemos ganar a cualquiera», sostiene el malagueño, unos de los artífices de la recuperación. «Ahora mismo somos un equipo rocoso al que nadie quiere enfrentarse», proclama Juanito. Lejos de colgarse medallas, prefiere repartirlas en el vestuario. «El mérito no sólo es de la defensa. También la gente de arriba, los delanteros y medios, se han responsabilizado más», considera.
Juanito achaca a las novedades y a los muchos cambios a lo largo de la campaña de la tardanza por encontrar el camino de la permanencia. «Hubo muchos jugadores nuevos, se aplicaron distintos sistemas, se hicieron demasiados cambios. Todo esto no ayudó. Con el tiempo hemos ido aprendiendo de los errores. Defensivamente estamos muy fuertes», celebra.
Las cuentas
Aunque las sensaciones inviten al optimismo, Juanito pone freno y advierte que «aún no hemos conseguido nada. Nos quedan diez u once puntos para la permanencia. La salvación puede estar en 40 ó 41». Estos números le conducen a hablar del descenso, de un Málaga, su ex equipo, cuyos jugadores «son conscientes de que prácticamente están descendidos», y de un vecino, la Real, metido en «una dinámica muy mala». «No deseo mal a nadie, pero tienen que bajar tres, y que no sea el Alavés».
Para evitarlo le vendría de maravilla derrotar de nuevo al Athletic, un derbi que tuvo una entrega brillante en la primera vuelta con el histórico triunfo vitoriano en San Mamés por 0-2. Para Juanito el duelo se plantea como uno más de los muchos que depara la Liga, aunque entiende la rivalidad. «Es más importante para la afición que para los jugadores. Son tres puntos más, tan importantes como los de Cádiz, Sevilla o Espanyol. Pero si los sumamos, darían tranquilidad, con el descenso a seis o siete. Para la afición es un partido muy importante después de un año difícil. Se merece una alegría», concluye.