En el Athletic ya se respiran otras sensaciones. Después de superar con éxito el determinante mes de marzo -con un balance de diez puntos sobre doce posibles-, el vestuario rojiblanco ya no tiembla de miedo cuando alguien pronuncia la palabra descenso. Sabe que la salvación se encuentra al alcance de sus dedos y, por eso, no quiere que el optimismo que han generado los últimos resultados invite a los jugadores a relajarse y a hacerles pensar que pueden sellar sin demasiado esfuerzo su permanencia en Primera División. «Si bajamos los brazos lo vamos a pagar», advirtió ayer Andoni Iraola en este sentido.
El lateral de Usurbil reconoce que las últimas victorias, unidas a los tropiezos de sus rivales directos, han liberado al conjunto bilbaíno de la imperiosa necesidad de ganar que presidía sus encuentros. Sin embargo, Iraola recuerda que la angustia clasificatoria podría volver si el Athletic no afronta con la debida motivación los próximos partidos. «Tenemos margen para algún contratiempo, pero no nos podemos confiar porque estamos todos en un pañuelo», subrayó.
En este sentido, el futbolista rojiblanco destaca la importancia de los encuentros ante el Alavés y el Mallorca. Iraola es consciente de que estos dos partidos pueden marcar el futuro del Athletic en la categoría y, por eso, espera que el equipo mantenga el buen tono defensivo mostrado en los últimos compromisos ligueros. «Nos hemos concienciado de que lo más importante pasa por no recibir goles. El Alavés estará pensando que si nos ganan nos pasan y tenemos que ir a ganar el partido, tratar de no perderlo, y contra el Mallorca igual. Son equipos que nos estamos moviendo en poco margen de puntos y de ganar un partido a que te ganen son seis puntos de diferencia», dijo antes de destacar el «buen momento» del equipo alavés.
«Contundente»
Isma Urzaiz, por su parte, consideró injusta la tarjeta roja que vio el pasado sábado. «Si se analiza cómo pasó todo, espero que me quiten la roja. Una amarilla sí sería justa por las formas. Lo mismo que para el jugador de Osasuna (Ludovic Delporte)», argumentó el ariete navarro, que negó que tuviese intención de agredir al futbolista francés. «En ningún momento trato de agredirle, sino sólo apartarle de mi compañero (Aritz Aduriz). El árbitro quiso aplacar el acaloramiento de forma contundente».