La Comisión Europea pidió ayer «cautela» ante los riesgos para la economía de algunos países de la zona euro por el elevado endeudamiento hipotecario de las familias y aconsejó prudencia a las entidades financieras en la concesión de créditos y que se eliminen los incentivos fiscales a la compra de vivienda.
En su último informe trimestral sobre la economía de la Eurozona, el Ejecutivo comunitario subraya que «no hay motivo para la preocupación» para los Doce en su conjunto, pero incide en que los hogares son más vulnerables a cambios en el precio de la vivienda y a variaciones en sus ingresos o en los tipos de interés.
Si se materializa alguno de esos cambios -advierte-, las familias reducirían su consumo para equilibrar su situación financiera, lo que tendría un efecto negativo en el crecimiento económico.
Por ello, reclama «especial cautela» a aquellos países donde el precio de la vivienda se ha disparado en los últimos años -cita a España, Francia e Irlanda- y ha crecido el endeudamiento sin dejar de aumentar el consumo y reseña que, para ellos, la situación es «más preocupante».
Según la Comisión, en esos casos, los potenciales compradores deberían ser conscientes de los riesgos de posible sobrevaloración en el mercado inmobiliario y de endeudarse más allá de sus posibilidades.
A las entidades prestamistas les aconseja que extremen la prudencia a la hora de conceder créditos hipotecarios y también sugiere revisar los incentivos fiscales a la adquisición de vivienda.
La Comisión alerta de que aunque los precios se estabilizaran al nivel actual, podría darse un efecto negativo sobre el crecimiento, al reducirse las ganancias vinculadas a la riqueza inmobiliaria.
No obstante, el informe reconoce que, a corto plazo, ninguno de los riesgos citados parece muy probable, pero insiste en que no pueden descartarse y recuerda que su coste económico sería muy alto.
Rebote de la economía
Por otro lado, el Ejecutivo de la UE considera que, en el primer trimestre del año, la economía de la zona euro «rebotó», tras la desaceleración de los últimos meses de 2005, lo que permitirá, en su opinión, lograr un crecimiento del 1,9» en el conjunto de 2006, frente al 1,3% del año anterior.
Destaca la positiva evolución de las exportaciones -en un contexto de mejora del comercio mundial- y, sobre todo, las buenas perspectivas para la demanda interna, gracias a la mejora de la inversión y al creciente dinamismo del consumo privado.
Además, hace hincapié en que, para estimular el consumo, los Estados deben tomar medidas para aumentar el empleo y advierte de que una política de incrementos salariales artificiales puede tener un efecto negativo.