Con los triunfos de su partido, la CDU, en los estados de Baden-Württemberg y Sajonia-Anhalt y una derrota amarga en Renania Palatinado -con un resultado casi de ensueño para el SPD-, Angela Merkel salió de la gran jornada electoral del domingo con la convicción de que la gran alianza que gobierna en Berlín aún cuenta con el apoyo de la nación alemana.
«Es un buen resultado para nuestro trabajo», dijo la canciller. «Tampoco se convirtió en realidad el temor de que con la alianza se fortalecerían los radicalismos. También se vio que los dos grandes partidos están en condiciones de lograr buenos resultados», añadió.
Pero la canciller, criticada por su tímida actuación a la hora de introducir cambios en política interna, prometió ayer una «una segunda etapa» en el trabajo de su Gabinete para hacer frente a los grandes desafíos, en una clara referencia a su deseo de impulsar las reformas que necesita Alemania, en especial, la cruciales del sistema sanitario y el mercado laboral. «Tenemos que seguir adelante con el desmonte de la burocracia y los avances en política familiar, para nombrar sólo algunos de los grandes temas», insistió al resumir las tareas que que pretende afrontar en la nueva fase de su Gobierno.
«Nuevas fuerzas»
El resultado electoral en los tres länder también dejó satisfecho al jefe del SPD, Matthias Platzeck, que pudo celebrar en la noche del domingo una gran victoria después de la serie de derrotas que marcaron al partido durante la era de Gerhard Schröder. Platzeck, al igual que Merkel, admitió que el resultado de las elecciones le daba a su partido «nuevas fuerzas para el futuro» y añadió también que había llegado la hora para enfrentarse a las tareas pendientes, en especial, romper el nudo gordiano para impulsar la tarea más delicada del Ejecutivo: la reforma al sistema sanitario.
El jefe del SPD no pudo ocultar su satisfacción al comprobar que la organización política fundada por Oskar Lafontaine, el WASG, -cuya aparición antes de las elecciones federales impidió un nuevo triunfo de Schröder- había fracasado rotundamente en Baden Württemberg y Renania Palatinado. «Esto demuestra que el único partido de la izquierda alemana somos nosotros», manifestó.
Final feliz para los dos grandes socios de la coalición gubernamental, que respiran tranquilos después de la jornada electoral, tal como lo constató el periódico «Die Welt'. «Ahora, CDU y SPD deben mostrar hasta dónde quieren llegar y cómo pueden hacerlo».