«Pleno respaldo» al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para gestionar el alto el fuego de ETA, siempre que sea para avanzar hacia la «derrota» y «disolución definitiva» de la banda y no suponga pagar «precio político» alguno a cambio. Ésta es la conclusión conjunta a la que llegaron la plana mayor del PP vasco y el presidente nacional del partido, Mariano Rajoy, que se reunieron ayer por primera vez tras el anuncio hecho público el miércoles por la organización terrorista, y a sólo veinticuatro horas de la entrevista que mantendrá hoy el jefe de la oposición con el presidente del Gobierno.
Esta cita, que para los populares reviste la «máxima importancia», fue precisamente el asunto central de la reunión de la cúpula del partido en Euskadi con Rajoy en la sede central de la calle Génova, en la que también participaron el 'número dos' del PP, Ángel Acebes, y el secretario de Libertades Públicas de la formación, Ignacio Astarloa. La delegación vasca, que mostró su «satisfacción» por el desarrollo del encuentro, estuvo encabezada por la presidenta en Euskadi, María San Gil, a quien acompañaron los tres líderes provinciales -Antonio Basagoiti, Alfonso Alonso y María José Usandizaga-, el secretario general, Carmelo Barrio; el portavoz, Leopoldo Barreda, y el diputado general de Álava, Ramón Rabanera.
Fuentes de los asistentes a la reunión destacaron la «normalidad» que presidió la cita -en la que tanto San Gil como Rajoy tomaron la palabra para exponer su visión de la situación creada tras la declaración de ETA- y la «gran sintonía y coincidencia» entre los planteamientos de Génova y los del PP vasco, que ha ido atemperando su duro mensaje inicial para ajustarlo a la línea de moderación que el presidente nacional ha logrado imponer frente a visiones más apocalípticas. De hecho, San Gil -que recibió ayer una nueva llamada de Juan José Ibarretxe, aunque no pudo atenderla- admitió ante los presentes que la decisión de la banda ha sido acogida con palpable optimismo en Euskadi, por lo que marcó como objetivo del PP «convertirla en una entrega de armas definitiva», según los medios consultados.
«Nuestra postura debe ser de espera. Éste no es nuestro momento ni nos corresponde ahora asumir protagonismo, eso le toca a Zapatero», resume un dirigente vasco, que cree que el partido deberá adoptar un papel «más activo» sólo cuando la banda «empiece a pedir cosas» y velar así para que los terroristas «no ganen sin asesinar lo que no han ganado asesinando».
Sin paliativos
«Matar no puede tener premio y dejar de matar, tampoco», subraya precisamente la nota que la dirección del PP vasco difundió ayer tras la reunión. Además de abogar por evitar las concesiones políticas a la banda, los populares vascos pusieron el acento también en la importancia de que el Estado de Derecho funcione «a pleno rendimiento en la aplicación de las leyes y en la persecución policial de los terroristas» así como en el «papel relevante» que deberán desempeñar las víctimas en el proceso. Junto a ello, enfatizaron, la «unión» de los partidos democráticos debería conducir a la «derrota sin paliativos» de ETA, la única vía para lograr la «libertad plena» en Euskadi.
De hecho, los asistentes confiaron en que el encuentro Zapatero-Rajoy permita «avanzar en la libertad», al tiempo que vieron necesario que a la colaboración se una también la demanda de información sobre los contactos preliminares mantenidos por los socialistas con ETA y su entorno para 'cocinar' el alto el fuego. A la espera de que llegue el momento de actuar como 'garante' del Pacto Antiterrorista, el PP vasco aboga ahora por la «prudencia» y por mantenerse en segundo plano, una vez digerida la «sorpresa» inicial por el curso de los acontecimientos. Quiere evitar caer en errores de bulto como el que, a su juicio, cometió el lehendakari al abordar el impulso de la mesa de partidos a las pocas horas de conocerse el alto el fuego.