Una vez consumado el alto el fuego de ETA, lo que toca ahora es conservar la calma e «ir despacio» para que cada paso en el incipiente proceso de paz «se dé en firme». Éste es el mensaje que se esfuerza en transmitir el Gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero, que insiste en que lo prioritario en estos momentos es verificar la autenticidad del gesto de la organización terrorista y que éste conlleva el cese definitivo de la violencia, la extorsión y las amenazas, lo que demorará a junio la comparencia del presidente en el Congreso de los Diputados. El Ejecutivo socialista reconoce el papel del Gobierno vasco y del lehendakari como «pieza fundamental» en la pacificación, pero apela a la calma porque el camino, insiste, será «largo, duro y difícil» y dependerá también de los movimientos que pueda hacer ETA.
El entorno de Zapatero eludió ayer entrar en polémicas sobre el protagonismo de Ibarretxe -un asunto muy sensible para el tripartito vasco ante los recelos que despierta su figura tanto en el PSE como en Batasuna- y también sobre la conformación de una mesa multipartita en Euskadi para encarar la normalización. Ese posible foro, que ha sido asumido por los socialistas vascos en su reciente documento sobre pacificació, plantea de partida un doble problema al Ejecutivo del PSOE: por una parte, la dificultad que persiste para compartir espacio de diálogo con una formación que sigue ilegalizada y, por otra, la necesidad de conjurar cualquier sospecha de que la paz tiene precio político; dos eventualidades que inquietan sobremanera tanto al PP como a buena parte de las víctimas. La Moncloa, que se resiste a aventurar plazos, sí advierte a los nacionalistas de que «todo tiene su tiempo» y remarca que es «un error constituir una mesa de negociación política al mismo tiempo» que pueda iniciarse el diálogo con ETA para su desarme.
«Honestidad»
El presidente, según reiteran sus colaboradores, mantiene una cordial relación institucional con el lehendakari y valora «la honestidad» que percibe en la actual dirección del PNV. Zapatero tienen pendiente entrevistarse con Ibarretxe, una reunión cuya fecha se ha ido complicando dada la apretada agenda que afronta el líder socialista esta semana. A partir de hoy encadenará el encuentro con Rajoy, el Pleno del Congreso, la aprobación también en la Cámara baja del proyecto de nuevo Estatuto catalán y la convocatoria del consejo territorial del PSOE.
El órgano interno que preside Patxi López se reunirá el viernes, lo que desconvoca la cumbre de líderes del partido en la zona norte prevista para ese día en Bilbao. Zapatero explicará a puerta cerrada su estrategia para la pacificación, con los tiempos que se abren tras el anuncio de alto el fuego de ETA, y también el resultado de su cara a cara con Rajoy. Presumiblemente, el jefe del Gobierno despejará lo que quiso decir con que la metodología de las dos mesas -una con ETA y otra de partidos- está «superada», una apreciación que ha levantado cierta confusión, también en las filas del PSE.
Los nacionalistas dejaron sentado ayer que no contemplan otro procedimiento que ése. Íñigo Urkullu aseguró en Radio Euskadi que «no existe alternativa» y expresó su inquietud por que los socialistas y la izquierda abertzale pretendan «demorar» el foro multipartito con el objetivo de «minar» al PNV e intentar desbancarle de las instituciones. Uno de los aludidos, Batasuna, replicó a Zapatero que la metodología «corresponde a los agentes de Euskal Herria», mientras que EA reivindicó el «papel decisivo» de Ibarretxe en el proceso y ELA abogó por una 'hoja de ruta' entre abertzales.