Las Cortes Valencianas aprobaron ayer el nuevo Estatuto de la comunidad autónoma, último trámite para su entrada en vigor. La reforma fue ratificada por 82 votos a favor -PP y PSOE-, 7 en contra -EU-L Entesa y el grupo mixto- y ninguna abstención. El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, destacó que Valencia dispone ahora del estatuto «más ambicioso» de España, que permitirá alcanzar el máximo techo competencial y de autogobierno en los límites de la Constitución.
El estatuto valenciano es el primero que ha sido reformado y su aprobación fue posible gracias al acuerdo de los dos primeros partidos, PP y PSOE. La sesión plenaria de las Cortes autonómicas que ratificó el texto remitido por el Congreso estuvo marcada por ese consenso y populares y socialistas se intercambiaron abrazos y apretones de manos.
Al igual que Camps, también el líder regional del PSOE, Joan Ignasi Pla, celebró el acuerdo y destacó que la reforma sienta «las bases para desarrollar la capacidad de autogobierno» en la dirección de «un autonomismo cooperativo» que abre «las puertas para que España deje de tener comunidades de primera y de segunda».
El nuevo Estatuto introduce y refuerza algunas competencias de las instituciones valencianas. Así, establece la potestad del presidente de la Generalitat de disolver las Cortes y convocar elecciones, introduce las figuras del Consejo Jurídico consultivo y la Academia Valenciana de la Lengua; recoge el derecho foral civil de los valencianos y el concepto de nacionalidad histórica, fortalece las competencias de la policía y establece la creación de una Agencia Tributaria propia.
Populares y socialistas no lograron atraer al consenso a las minorías. El líder de EU-L Entesa, Joan Ribó, denunció que el Estatuto ha vuelto del Congreso «peor de lo que salió», anunció que «asistiremos en los próximos años a muchas lamentaciones» y auguró que la introducción del concepto idioma valenciano traerá consecuencias jurídicas importantes.