La Ertzaintza detuvo ayer en Bilbao a dos supuestos colaboradores de ETA relacionados con un atentado cometido contra la Policía autónoma en el puerto alavés de Herrera en septiembre de 2003, en el que un terrorista falleció y dos agentes resultaron heridos graves. Los investigadores analizan su grado de implicación en aquella acción, aunque está confirmado que estuvieron en la vivienda en la que se fraguó la emboscada. Se trata de las primeras detenciones de personas vinculadas con la banda armada tras entrar en vigor el pasado viernes el alto el fuego.
Los arrestos se produjeron a media tarde en la capital vizcaína. La organización Askatasuna confirmó que Dani Y. , de 32 años, fue capturado en el barrio de Irala, mientras que Luis S. D. fue apresado en Alameda de Rekalde, donde tiene un despacho de abogados. Durante cerca de dos horas los agentes registraron el piso, del que sacaron varias cajas con documentación. Acto seguido se dirigieron junto con el sospechoso hasta un garaje cercano -en la calle Henao-, del que también se llevaron diversos papeles. Alrededor de las ocho de la tarde, los agentes y Luis S. D. abandonaron el aparcamiento con destino a dependencias policiales. Durante los registros no se halló ningún arma.
El Departamento de Interior confirmó que uno de los capturados estaría vinculado con acciones de violencia callejera. Además, la consejería de Balza sostiene que la investigación llevada a cabo desde 2003 ha dado como resultado la localización de «evidencias que han llevado a la Audiencia Nacional» -el juez Fernando Andreu- a ordenar su detención.
El atentado perpetrado en Herrera hace dos años y medio se produjo en medio de una fuerte ofensiva de la banda terrorista contra la Policía autónoma, que se había convertido en un objetivo prioritario. Apenas diez antes, la Ertzaintza había detenido en Amorebieta al supuesto coordinador de ETA en Vizcaya y a tres de sus colaboradores; una operación que los responsables del Departamento de Interior temían que provocase una respuesta de la organización armada.
Ésta llegó la noche del 15 de septiembre de 2003. Tras sustraer un vehículo y atar a un árbol a sus propietarios, un comando etarra avisó a SOS Rioja sobre un falso accidente de tráfico en Herrera. El servicio de socorro riojano alertó a la Ertzaintza. Los primeros agentes en llegar se encontraron con el supuesto turismo siniestrado. No les dio tiempo ni a descender del coche patrulla: fueron recibidos por, al menos, dos encapuchados que les dispararon con sendas escopetas recortadas. Uno de los agentes recibió cinco impactos de posta en la cabeza, mientras que su compañero, dos en el brazo y uno en el pecho, de los que tardaron varias semanas en recuperarse. Durante el tiroteo, uno de los etarras, identificado posteriormente como Arkaitz Otazua, resultó herido en la ingle y falleció desangrado. Su cuerpo no fue encontrado hasta las ocho de la mañana del día siguiente.
ADN y móvil
La investigación abierta por la Ertzaintza permitió localizar una vivienda propiedad de la familia del terrorista fallecido en la cercana localidad riojana de Entrena. En este lugar se encontraron cinco vasos, lo que siempre ha hecho pensar a los responsables de la lucha antiterrorista que cerca de media docena de personas pudieron participar en la preparación de la emboscada. Sin embargo, esta cifra no ha podido ser cotejada con otras evidencias. La casa fue registrada por un equipo conjunto de la Guardia Civil y de la Policía autónoma, que halló pruebas que han sido claves en el desarrollo de las pesquisas; entre ellas, restos de ADN de uno de los detenidos ayer y el número de móvil del segundo.
Desde que se confirmó su identificación, tanto Luis S. D. como Daniel Y. fueron sometidos a una estricta vigilancia por parte de la Ertzaintza. La Policía autónoma barajaba la hipótesis de que este seguimiento condujese a otros miembros de ETA. Sin embargo, los contactos con la banda no se han producido. Es más, los investigadores consideran que la organización terrorista desechó a uno de los dos arrestados por problemas de disciplina.
Con esta operación son al menos cuatro las personas detenidas en relación con la emboscada de Herrera. En julio de 2004 cayeron Josune Oña y Asier Mardones, supuestos autores materiales del tiroteo. Fueron capturados en las estribaciones de Urkiola. Mardones permaneció hospitalizado varios días por deshidratación.