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Martes, 28 de marzo de 2006
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SOCIEDAD
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Otra forma de crecer
El informe anual del 'Worldwatch Institute' sobre la situación medioambiental del planeta incide en los riesgos y oportunidades que plantea el desarrollo de China e India
Antes de que la India alcanzase la independencia, en 1948, alguien le preguntó a Mahatma Gandhi si quería que su país fuese tan desarrollado como el de sus señores coloniales, Gran Bretaña. La respuesta del pacifista fue un no rotuno. «Si Gran Bretaña ha necesitado saquear medio mundo para estar donde está, ¿cuántos mundos precisaría la India?», contestó Gandhi ante la incredulidad del interrogador. Medio siglo después, con las superpobladas China e India emulando el modelo de crecimiento occidental, intensivo en capital y energía y por tanto contaminante, se ha desatado una histeria ambiental sin precedentes. Pero como la Tierra es una y los recursos naturales son limitados, ambos gigantes se ven obligados a 'reinventar' una estrategia sostenible y diferente a la de los países ricos para seguir creciendo.

«La demanda creciente de energía, de alimentos y de materias primas de los 2.500 millones de chinos e hindúes (cuatro de cada diez habitantes mundiales) está teniendo ya repercusiones en todo el mundo», afirma el presidente de 'Worldwatch', Christopher Flavin. «Por otra parte, el nivel de consumo récord de Estados Unidos y Europa deja muy poco margen para este crecimiento previsto de Asia», añade.

Varios ejemplos. El consumo de grano por persona en Estados Unidos sigue siendo tres veces mayor que en China y cinco veces mayor que en la India. El nivel de emisiones de dióxido de carbono por persona en los países ricos es seis veces el de China y veinte veces el de la India. Con estos hechos, si ambos gigantes emergentes consumieran recursos y emitieran contaminación al ritmo de Estados Unidos, se necesitarían dos planetas Tierra sólo para mantener estas dos economías.

Una nueva senda

Esta tendencia ha llevado a una serie de personalidades chinas e hindúes a preguntarse si sus países han tomado la senda adecuada. En 'La Situación del Mundo 2006' se cita al presidente de la Reforma Económica de China, Zjeng Bijian, haciendo un llamamiento por «una nueva senda hacia la industrialización basada en la tecnología, un bajo consumo de recursos y una contaminación reducida». En la misma sintonía, la directora del centro para la Ciencia y el Medio Ambiente de la India, Sunita Narain, afirma que «el Sur -la India, China y todos sus vecinos- no tienen más remedio que reinventar la trayectoria del desarrollo».

El intercambio de ideas entre países del Sur ya está generando los primeros casos de políticas sostenibles, desde el uso de los biocarburantes a los sistemas de tránsito rápido en autobús o las bicicletas eléctricas en lugar de coches para distancias cortas. Además de compromisos mayores entre Pekín y Delhi, como el desarrollo de una gran industria de energía eólica y solar que abarate los costes de muchas tecnologías, haciéndolas asequibles para los países pobres, o nuevos sistemas de recogida de agua utilizando tecnología sencilla para la captación y el almacenamiento de agua de lluvia.

«Es una invitación a reinventarlo todo, un salto cualitativo en materia de sostenibilidad sin fijarse en occidente, cuyo modelo se ha mostrado fallido porque seguimos creciendo y contaminando», señala Domingo Jiménez-Beltrán, ex director de la agencia europea de Medio Ambiente.

La revolución sostenible

Beltrán, coautor del informe en España, asegura que la mejor manera de ayudar de los países ricos es promoviendo el buen gobierno, el acceso al conocimiento y las condiciones para facilitar la tecnología. Beltrán no se rasga las vestiduras al decir que China e India encabezan la primera revolución hacia la sostenibilidad. «No tienen otra solución si quieren seguir creciendo», sentencia.

El informe, además, hace un llamamiento a una mayor cooperación entre China, la India, la Unión Europea y Estados Unidos para el desarrollo de nuevos sistemas energéticos y para maximizar la eficiencia en el uso de recursos naturales. Además, urge a invitar a ambos gigantes a formar parte de organismos internacionales clave, como el G-8 y la Agencia Internacional de la Energía, «para crear economías sostenibles y asegurar un siglo XXI estable y pacífico, como auguró Gandhi hace medio siglo».



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