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Miércoles, 29 de marzo de 2006
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OPINIÓN
ARTÍCULOS
OPINION/Por fin juntos
Ha costado lo suyo. Tuvo que ser la presión de la ciudadanía, de los encuestados, de la mayoría de las víctimas del terrorismo organizadas, y de la propia Maite Pagazaurtundua emplazando a cada uno de los dos, quienes han forzado que se produjera el encuentro de ayer, entre el presidente Zapatero y el popular Rajoy. El comunicado de alto el fuego permanente de ETA les pilló divididos pero, justo es reconocerlo, la rápida reacción de los dos líderes políticos, en sede parlamentaria la pasada semana, ha contribuido a la necesaria distensión entre el Partido Socialista y el Partido Popular.

Sin concesiones a la galería, sin frivolidades, con una acertada elección del escenario, tomando la palabra el propio presidente, los dos lanzaron dos mensajes distintos pero con distensión, al fin y al cabo. Hoy se cumple, justamente, una semana del anuncio de ETA que, a falta de lectura común compartida, tendrá que servir de índice de una cadena de gestos que nos indique si nos vamos acercando al final de la pesadilla. Después de dos años de insoportables enfrentamientos y profundos desencuentros entre el PSOE y el PP, la superación del recelo mutuo requiere su tiempo. Hay que desarmar el lenguaje, hay que cambiar de formas.

Y ETA, posiblemente, tenga más prisa, teniendo en cuenta la proximidad de las elecciones municipales y que, a diferencia de 1998, ha demostrado estar preocupada por 'colocar' a la ilegal Batasuna en el calorcito de las instituciones democráticas. Pero es lógico que el presidente se tome este período con calma. Si este proceso va a ser «largo, duro y difícil», hay que pensar en lo imposible que le pueda parecer, a más de un representante, contener su lengua y no caer en el vicioso círculo del insulto.

Después del iraje radical de Zapatero, en el que sustituyó su declarada desconfianza hacia el PP por su necesaria confianza, ha empezado a reinar un obligado clima de cortesía. Al presidente le fue fácil cambiar de mensaje. Pero no todos están hechos de su pasta. Por eso, hay que reconocer que la desaparición de Acebes y de la vicepresidenta Fernández de la Vega en los primeros momentos del cambio, aunque fuera sólo un ratito, es de agradecer.

¿Estarán a la altura en el Congreso? Y los que tienen, en esta historia, un papel secundario ¿contendrán sus deseos de enredar? Ayer fue sólo Rajoy quien habló de derrotar a ETA. Zapatero se entretuvo más en las formas; en el «buen primer paso». Entre el alivio y el temor, hay quien agudiza el ingenio: «¿el calificativo 'permanente' no querrá decir que permanece? ¿ que el alto el fuego le permite, a ETA, permanecer como ejercicio de supervivencia?». Esperemos que el ingenioso no acierte.

t.etxarri@diario-elcorreo.com



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