La mayoría de los ciudadanos conscientes admiten que en Es-paña estamos atravesando una hora crucial para el futuro de todos. La situación es grave, confusa, preocupante y en muchos aspectos, caótica. Es la hora de la verdad. Están en juego grandes valores e intereses que afectan a millones de conciudadanos y a generaciones futuras. De aquí la imperiosa necesidad de acertar en el rumbo a seguir como colectividad nacional, en medio del concierto de la UE y demás naciones. Es imprescindible contar, como en todas las situaciones difíciles, con personas clarividentes, no sólo ni exclusivamente políticos, que sean líderes de opinión y ejerzan su influencia contrastada en bien de la colectividad. Es la hora de que salgan a la palestra los mejores de los mejores en todos los sectores de la vida política, social y nacional. Personas ante todo veraces, coherentes, con altura de miras, que antepongan el bien común al interés personal, partidista, ideológico, etcétera; personas íntegras y no arribistas ni oportunistas, dispuestas a sacrificarse por los demás. No es una utopía. Las hay más abundantes de lo que pensamos. Es cuestión de que se comprometan en esta tarea histórica y apasionante. No dejemos el destino de todos en manos exclusivas de los políticos, sean del partido que sea.