Que nadie se llame a engaño: mi cese como consejero tanto de BilbaoMusika como del Distrito 5 ha sido exclusivamente por no secundar al actual concejal de Cultura, Jon Sánchez, en sus reiterados intentos por cesar al director de la Banda Municipal de Bilbao. Cierto que durante los últimos meses han sido cesados otros compañeros de Ezker Batua, díscolos con la actual dirección. Estos compañeros, depurados de acuerdo a la más pura ortodoxia estalinista, han sido sustituidos por hombres de paja afines a la mayoría 'madracista', que en algunos casos tienen lazos de parentesco con miembros de grupo municipal de Ezker Batua.
Pero no es éste mi caso. En mi caso me han cesado por negarme a obedecer la recomendación de mi organización política y faltar a un consejo de BilbaoMusika, en el que mi voto era esencial para que el actual director de la Banda Municipal de Bilbao fuera readmitido en su puesto de trabajo, del que había sido cesado fraudulentamente. Por haber mantenido esta misma postura en el segundo intento de cese, apadrinado de nuevo por Jon Sánchez y Sabin Bikandi. Y por haberme negado a trapichear con el contrato de un trabajador de BilbaoMusika, a espaldas del interesado, tal como me propuso el grupo municipal de Ezker Batua.
En cuanto a mi deslealtad con el Grupo en otros ámbitos políticos, de ello pueden dar buena cuenta mi trabajo, mis relaciones y colaboración con el movimiento ciudadano durante estos últimos años. En fin, que puestos a pedir ceses, el único cese que deberíamos exigir es el del Grupo Municipal de Ezker Batua, por incumplimiento del programa electoral, sus reiteradas traiciones al movimiento ciudadano y un largo etcétera difícil de enumerar en unas pocas líneas. Y si no los cesan, que se vayan: que de una vez por todas quiten sus sucias manos de Ezker Batua.