«Todo está integrado en la narración. Es una especie de miscelánea de elementos artísticos distintos, es un libro en el que están el cine, el cómic, la música, la narración, el diálogo y, al final, la poesía», aseguró ayer el escritor Anjel Lertxundi durante la presentación en San Sebastián de la premiada novela 'El filo de la hierba', de Harkaitz Cano (Lasarte, 1975), que ha sido traducida al castellano por el propio autor y editada por Alberdania, dentro de la colección 'Alga'.
La versión original en euskera, 'Belarraren ahoa', obtuvo en 2005 el Premio Euskadi de Literatura y ahora sale al mercado «con la traducción más fiel de las que he hecho hasta ahora», según confesó ayer el propio Cano.
'El filo de la hierba' es «una farsa, una historia de pasado-ficción, que comienza como un cómic y acaba como un poema», según explicó Cano, quien contó cómo esta novela fue «un libro encontrado y no uno de esos trabajos que uno rumia durante años y luego escribe con disciplina».
Escrita durante la estancia del autor en París, la novela desarrolla dos historias paralelas, ocurridas en épocas diferentes y cuyos protagonistas se encuentran al final. Una de ellas transcurre en 1945, cuando Adolf (Adolf Hitler) decide dirigirse en barco con sus tropas a conquistar Manhattan, después de haber ganado la Segunda Guerra Mundial y llevando preso en el sótano del buque a 'el comediante' (Charles Chaplin). La segunda ocurre en 1886 y tiene como protagonista a un polizón, que viaja escondido en una de las cajas que contienen las piezas desmontadas de la Estatua de la Libertad, regalada por Francia a la ciudad de Nueva York.
El ambiente que vivió el autor durante su estancia en París, donde en aquel momento coincidieron exposiciones y publicaciones sobre la Resistencia francesa, el reestreno del filme 'El gran dictador' de Chaplin, junto al poema sobre Hitler de la premio Nobel polaca Wislawa Saymborska fueron los elementos que provocaron la creación de esta novela 'encontrada', escrita en euskera y cuya traducción en castellano es, según Cano, como «la versión acústica de un concierto eléctrico».