El Correo Digital
Miércoles, 29 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
CULTURA
CRÍTICA DE CINE
Putrefacto pastel de sangre
Putrefacto pastel de sangre
TERROR. La película está llena de detalles truculentos.
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Parece mentira que Quentin Tarantino se haya prestado a promocionar semejante putrefacto pastel de sangre, firmado por el destajista yanqui Eli Roth ('Cabin Fever'), de tan trillada premisa argumental -dos estudiantes norteamericanos y un joven islandés se pierden por tierras europeas- como pestilentes son sus resultados. Porque 'Hostel' se divide en dos partes bien diferenciadas. Una primera, en la que asistimos a las despreocupadas peripecias de los tres protagonistas, dispuestos a disfrutar del sexo en la ciudad de Amsterdam, incluyendo el 'barrio rojo', y una segunda, en la que el dichoso trío, previa recomendación, viaja hasta Bratislava con las mismas intenciones.

Diálogos al estilo de «no me voy a encamar con una pava que está en coma» nos dan idea de la longitud de onda en la que se mueve esta memez, para ir decantándose paulatinamente hacia el terror puro y duro, en el que, como era previsible, abundan los descuartizamientos y la hemoglobina barata, a cargo del inevitable matarife. Cine bajo mínimos, reservado a espectadores predispuestos a dejarse engatusar por semejante pila de brutalidades.

Por si fuera poco, unos intérpretes de tercera división chapotean sin sonrojo en medio de tantas secuencias filmadas al buen tuntún, sin ningún rigor cinematográfico, buscando en todo instante la brocha gorda, el gratuito choque emocional, la redundancia viscosa y la sexualidad más ramplona que quepa imaginar, con secuencias trufadas de casquería a manta.



Vocento