Los sindicatos de Gamesa expresaron ayer su «preocupación» por el futuro que aguarda a la división aeronáutica, ante la firme decisión de la compañía de desprenderse de esta actividad en un breve plazo. Portavoces de UGT, CC OO, ELA y LAB coincidieron en reclamar a los futuros propietarios que garanticen los 700 empleos existentes en el País Vasco, distribuidos en tres fábricas de Álava. Ven «imprescindible», además, que el comprador presente un plan industrial para avalar que no sólo busca la «especulación».
Su inquietud es aún mayor ante el riesgo de traslado del centro de decisión del negocio a otra comunidad autónoma, lo que les hace temer una «pérdida de interés» de los dueños por los centros de trabajo ubicados en Euskadi. «Dudo mucho que la comunidad de Castilla-La Mancha desee que la operación salga gratis en términos de empleo», indicó Javier Cabrera, de UGT.
Además, los sindicatos recelan de que la oferta provenga de una entidad financiera, y no de una firma aeronáutica «consolidada y con experiencia», según apuntó Aitor Bezares, delegado de LAB.
ELA y CC OO hicieron hincapié en que la nueva dirección «debe traer carga de trabajo», en lugar de «desatender la actividad aeronáutica para centrarse en el negocio eólico, como ha hecho la empresa en le pasado». Precisamente, el desplome de la cartera de pedidos ha mantenido en vilo a los trabajadores desde hace meses y ha obligado al grupo a rebajar sustancialmente las condiciones laborales de su plantilla. Incluso, llegó a plantear la supresión de un tercio de su mano de obra en Euskadi, pero no ejecutó la medida.
La fábrica central de Gamesa en la localidad vitoriana de Miñano, que ensambla las alas de la aeronave Embraer 145, ilustra esa pérdida de pulso competitivo. Según los cálculos de las centrales, sólo quedan pendientes de montaje 250 unidades del aparato.