Los enfrentamientos entre el servicio de orden sindical e incontrolados violentos fue la gran novedad en los incidentes registrados ayer al margen de la manifestación de París contra el CPE. Militantes del sindicato comunista CGT llegaron a cargar varias veces con porras de goma y aerosoles lacrimógenos contra alborotadores encapuchados que robaban y agredían a lo largo del desfile con ayuda de barras de hierro, puños americanos y estacas.
En París, donde habían sido movilizados 4.000 agentes en la custodia de la manifestación, los primeros incidentes se produjeron antes de que arrancara el cortejo. Un centenar de incontrolados invadieron un supermercado y destrozaron los cristales de un café en la plaza de Italia, en el sur de la capital. Los enfrentamientos con el servicio de orden organizado por los sindicatos se sucedieron a lo largo de todo el desfile y a su llegada a la plaza de la República, en la parte norte de la ciudad, donde todos los comercios habían bajado las persianas.
Encapuchados o enmascarados, los agresores se movían en pequeños grupos muy móviles que atacaban a manifestantes para robarles teléfonos, consolas, bolsos y otros efectos personales. El servicio de orden de la CGT disolvió a porrazos a los reventadores que trataban de forzar la verja de una tienda de lencería y que arremetían en grupo contra estudiantes, fotógrafos y cámaras de televisión.
La Policía, que fue atacada con 'cócteles molotov' y todo tipo de proyectiles, practicó cerca de 400 detenciones en todo el país, más de la mitad en París donde algunos arrestos fueron efectuados entre la multitud a cargo de agentes de paisano encapuchados. Un agente antidisturbios fue hospitalizado herido de gravedad por un cohete en la cara. Muchos observadores coincidieron en señalar que los reventadores procedían en su inmensa mayoría de los guetos étnicos situados en los arrabales de la capital francesa
En varias de estas localidades de la periferia de París se produjeron enfrentamientos entre alborotadores y antidisturbios así como numerosas detenciones por robos, extorsión y degradaciones en las inmediaciones de los institutos o estaciones donde se congregaban los estudiantes en huelga.
En Caen varios miles de jóvenes que bloqueaban la prefectura de Calvados fueron disueltos con gases lacrimógenos. En Grenible, la Policía utilizó pelotas de gomas y gases contra 500 manifestantes que pretendieron invadir la sede de la UMO, el partido gobernante. En Rennes hubo ocupación de las vías en la estación y choques en el centro urbano.
El ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, había impartido a las fuerzas del orden la consigna de arrestar al mayor número posible de «reventadores, es decir, delicuentes». Además les invitó a proteger a los manifestantes, sobre todo los más jóvenes, a los comerciantes y a los viandantes sin causar heridos entre los huelguistas «sinceros». «Ya sé que es más fácil decirlo que hacerlo», reconoció en una visita previa a las unidades movilizadas en la cobertura de la manifestación de París, a las que recomendó conservar la sangre fría y no caer en provocaciones.
Sarkozy presentó un 'fusil de pintura', una nueva arma para identificar a los alborotadores mediante pigmentos indelebles rociados en sus vestimentas. También ha ordenado la utilización sistemática de cámaras de vídeo y fotografía para facilitar el reconocimiento de los autores de actos delictivos y probar ante los jueces sus delitos.
Por su parte, el ministro del Educación, Gilles de Robien, advirtió a los estudiantes que bloquean los accesos a las universidades que «son punibles con sanciones previstas en la ley». «A menudo se trata de minorías que utilizan la fuerza y el músculo contra la inmensa mayoría que quiere ir a clase y que perjudican a sus camaradas más modestos que necesitan trabajar en verano», señaló en la sesión de control parlamentario al Gobierno.