El nuevo ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, aseguró ayer que mantendrá la política económica de su antecesor Antonio Palocci, que contaba con el beneplácito del Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, sus primeras declaraciones de tono ambiguo no convencieron a los mercados que manifestaron de inmediato su desconfianza en el elegido para manejar los destinos de la mayor economía sudamericana en un año de elecciones. El real se devaluó un 3% y la Bolsa de Sao Paulo cotizó con sus acciones a la baja.
«Las tasas de interés podrían ser más bajas pero no podemos aflojar en el combate a la inflación porque eso es sagrado, así que preservando ese combate fundamental tenemos que aplicar tasas más bajas en Brasil», declaró Mantega. El nuevo ministro, que no era el preferido de los mercados financieros, añadió que se respetará la autonomía del Banco Central pero al mismo tiempo advirtió que entablará «un diálogo» con sus directivos. Para más dudas, Mantega demoró la formación de su nuevo equipo.
El nivel de las tasas es el eje sobre el que gira el debate de la economía brasileña. La industria y los sindicatos sostienen que el elevado costo del dinero y la constante valuación del real frena el crecimiento de la economía. Palocci, respaldado en ambientes financieros y monetaristas, consideraba que con esas tasas se mantenía controlada la inflación, que pasó del 12 a 5% anual durante su gestión.
Comisiones ilegales
La dimisión de Palocci se precipitó el lunes pero su agonía se había prolongado por más de ocho meses. En 2005, el ahora ex ministro fue blanco de denuncias de tráfico de influencias cuando era alcalde de la ciudad de Ribeirao Preto. Este año, una investigación parlamentaria impulsada por la oposición desnudó la existencia de una red de ex asesores de Palocci que alquilaban una mansión en Brasilia donde repartían presuntamente comisiones ilegales y hacían fiestas con prostitutas.
La salida de Palocci es la segunda caída de un colaborador histórico del presidente Lula da Silva. La primera fue la renuncia del ahora ex jefe de la Casa Civil, José Dirceu, acusado de sobornar a senadores para que aprueben proyectos del Ejecutivo. Algunos analistas consideran que la presencia de Palocci en el Gobierno era un freno a las denuncias de la oposición contra el Ejecutivo, que ahora queda en situación vulnerable. Otros creen en cambio que su salida beneficiará al presidente, si es que el nuevo ministro de Hacienda evita el derrape de la economía.