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Miércoles, 29 de marzo de 2006
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EE UU se enfrenta al reto de legalizar a más de doce millones de 'sin papeles'
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En un país fundado por forasteros, pero que en estos momentos acumula más de doce millones de 'sin papeles', la inmigración ilegal no deja de resultar una cuestión espinosa, que alcanza niveles políticos de toxicidad cuando sirve para demostrar la inquietante y contumaz porosidad de las fronteras del gigante americano después del 11-S. El Senado se enfrenta a dos semanas del visceral debate sobre una de las cuestiones más difíciles en la política doméstica estadounidense, con millones de votos en juego.

Como punto de partida de este maratón parlamentario en la colina del Capitolio, el comité judicial de la Cámara alta -con los republicanos claramente divididos- ha forjado una propuesta para crear dos programas de permisos temporales de trabajo y un plan para legalizar a los millones de inmigrantes que se encuentran ilegalmente en EE UU. Siempre que tengan trabajo, carezcan de antecedentes penales, aprendan inglés, cumplan con Hacienda y paguen las correspondientes multas por haberse 'colado' sin permiso en el sueño americano.

La propuesta, remitida al pleno del Senado tras ser aprobada en comité por doce votos a favor y seis en contra, representa el mayor esfuerzo en décadas por asimilar inmigrantes ilegales. De aprobarse por el Congreso, esta versión patrocinada por los senadores McCaine y Kennedy supondría la mayor iniciativa de permisos temporales desde que entre 1942 y 1960 permitió la entrada de 4,6 millones de trabajadores agrícolas mexicanos.

Verja fronteriza

Para empezar, cualquier medida que apruebe el Senado debe ser reconciliada con la versión adoptada en diciembre por la Cámara baja, muchísimo más restrictiva. Ya que establece desde la construcción de una verja de seguridad en toda la frontera compartida por EE UU y México, además de convertir en un delito la inmigración ilegal.

Enfrentado a algunos de los líderes parlamentarios de su propio partido, que rechazan cualquier amnistía, Bush se ha declarado asqueado «con un sistema en el que se hace contrabando de personas en el fondo de camiones para pasar la frontera».



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