El Gobierno de Francia comparte la «esperanza y prudencia» de los españoles ante el alto el fuego anunciado por ETA. El primer ministro galo, Dominique de Villepin, transmitió ese mensaje al Rey Juan Carlos en una reunión y en el posterior almuerzo celebrado en honor de los monarcas en el Palacio de Matignon, sede de la jefatura del Ejecutivo francés. Esperanza y prudencia son los sentimientos que expresó José Luis Rodríguez Zapatero el pasado miércoles en el Congreso.
El primer ministro Villepin mencionó de forma explícita la tregua decretada por la banda en el discurso que pronunció ante el Rey en el brindis previo a la comida. Aseguró que los franceses «compartimos su esperanza y prudencia frente al alto el fuego permanente anunciado por ETA» y destacó la sintonía entre los Gobiernos de Madrid y París en la lucha antiterrorista, «en la que nuestros dos países participan con solidaridad y de modo ejemplar», subrayó.
Una vez más, don Juan Carlos evitó cualquier referencia a la nueva situación. Ante Villepin, reiteró su agradecimiento por el «muy alto grado de colaboración política, judicial y policial para combatir el terrorismo». «Quiero subrayar que Francia ha estado junto a España en los momentos más duros y difíciles y, por ello, os estamos muy agradecidos», enfatizó.
El Rey afirmó que los dos países coinciden «en que el terrorismo no conoce fronteras y en que todos debemos unir nuestros mejores esfuerzos para combatirlo». De ahí -recordó- que España y Francia hayan impulsado un Espacio de Libertad, Seguridad y Justicia en Europa, y creado nuevas formas de cooperación, como las órdenes europeas de detención y entrega y los equipos conjuntos de investigación.
Poco antes, en el Ayuntamiento de París, el alcalde de la ciudad, Bertrand Delanoë, también se refirió a la tregua. «No quisiera terminar sin compartir con usted una esperanza: la de la paz», señaló en un mensaje que extendió al Gobierno de Zapatero y al pueblo español. «Es de rigor mantener la prudencia ante los anuncios que se han producido recientemente y que parecen esclarecer el futuro. Ojalá esto pueda dibujar los caminos de la concordia y de la armonía». Don Juan Carlos agradeció sus palabras con un ligero asentimiento.
Exiliados republicanos
La recepción en el ayuntamiento fue muy emotiva por la presencia de cientos de españoles, que recibieron a don Juan Carlos y doña Sofía con aplausos y gritos de 'Viva el Rey'. El monarca dedicó allí casi todo su discurso a ensalzar la acogida que, a lo largo de la historia, brindó la capital francesa a miles de españoles, exiliados republicanos, emigrantes económicos, intelectuales y artistas, a quienes París ofreció «el caldo de cultivo idóneo para el libre debate de ideas y la independencia en la creación». Según la embajada española, en la región de París residen unas 60.000 personas de origen español.
El alcalde rememoró la contribución, durante la Segunda Guerra Mundial, de los exiliados que ayudaron a liberar a Francia de la ocupación nazi. «París no olvidará jamás que en la noche del 24 de agosto de 1944 los combatientes españoles de la 'Columna Dronne' salieron a batirse en nuestras calles para devolver a nuestra ciudad la libertad». Fue un momento de especial emoción para los presentes, que contestaron las palabras de Delanoë con un sonoro aplauso.
La segunda jornada de la visita de Estado de los Reyes a Francia comenzó con una audiencia que don Juan Carlos concedió a empresarios franceses. Después, ambos se trasladaron al Arco de Triunfo, donde el Monarca depositó una corona de flores en la Tumba del Soldado Desconocido y guardó un minuto de silencio. Por la tarde, don Juan Carlos visitó la Asamblea Nacional y el Senado, y después asistió, junto a la Reina, a una recepción. Su tercer viaje oficial a Francia concluye hoy con un encuentro en Toulouse con antiguos exiliados y una visita a la fábrica donde se construye el Airbus-380, en el que trabajan unos 135 españoles.