Jon Arrieta, catedrático de Historia del Derecho de la Universidad del País Vasco, invita a reflexionar sobre algunos conceptos referidos a la soberanía y al papel que pueden jugar los derechos históricos como instrumento para enlazar reivindicaciones de autogobierno con el marco vigente. Arrieta, que participó el año pasado en la comisión sobre autogobierno desarrollada en el Parlamento vasco, ofreció ayer en Bilbao una conferencia sobre 'Mitos, soberanía y territorio en la creación de los Estado-nación' dentro de las jornadas organizadas por Aldaketa, que cuentan con la colaboración de EL CORREO.
-¿Qué papel juegan los mitos en la construcción de los Estados?
-El papel de los mitos es necesario. En todas partes se incurre en visiones idealizadas del pasado y hay componentes míticos. No es algo exclusivo del País Vasco.
-Pero tendrá que haber algo más para que una sociedad pueda convertirse en Estado.
-Claro. Otra cosa es que sólo con mitos se pueda construir un Estado. Tiene que haber una realidad económica, cultural... Sin un cuerpo coherente y compacto difícilmente se completa el cuadro. Sólo con mitos no cuaja.
-Y esos mitos, esas visiones idealizadas, ¿qué papel juegan en la historia vasca?
-Aquí la visión idealizada es la del régimen foral. Pero hay que aclarar que muchos de los mitos que se extendieron eran comunes a otros pueblos de España. La diferencia es que nosotros siempre nos hemos querido situar por delante: ser los primeros, el prototipo del catolicismo, la pureza de sangre... Siempre hemos pensado que algunos discursos eran sólo patrimonio nuestro, pero son en gran parte españoles, aunque considerados por los vascos como más legítimamente nuestros por haber sido los primeros en haberlos protagonizado en la península.
Patrimonio
-¿Es una visión nacionalista?
-No, también era patrimonio de los liberales o de los no nacionalistas.
-¿Los derechos históricos son exclusivos del País Vasco?
-Pensar eso es algo equivocado.
-Desde algunos sectores se sostiene que esos derechos históricos pueden jugar un papel fundamental para integrar algunas reivindicaciones de autogobierno dentro del ordenamiento vigente.
-Hay que entenderlos en su faceta objetiva. Es decir, los derechos históricos no son sólo fuente de derecho, de reivindicar algo que la historia me ha dado; también implican límites. No se puede tomar una parte sí y otra no. Hay obligaciones, y una es la de la lealtad; el que quiera separarse no puede apelar a los derechos históricos.
-¿No es anacrónico emplear un argumento del siglo XIX para abordar un marco de acuerdo para el siglo XXI?
-En la medida en que están en la Constitución, no hay problema.