Son los dos asteroides más antiguos del Sistema Solar, situados en el llamado cinturón de asteroides que se extiende entre Júpiter y Marte. Antes de que se inventara el telescopio, Kepler los llamaba 'El planeta perdido', convencido de su existencia gracias a la física, pero incapaz de encontrarlos. Hasta ayer, los científicos estadounidenses lo consideraban una de las grandes víctimas del recorte presupuestario de la NASA, pero la agencia ha decidido reconsiderar su decisión y dar luz verde al proyecto de exploración.
La noticia, que ayer tenía a Lucy McFadden, miembro del equipo en la Universidad de Maryland, «saltando de arriba a abajo», llegó tras la apelación del Jet Propulsion Laboratory de California, a cargo del proyecto, y la revelación de que su terminación costaría 14 millones, debido a las cláusulas de cancelación en los contratos. La NASA ha invertido ya en él 275 millones de dólares.
La salida de presupuestos del proyecto bautizado como 'Down' (Puesta de sol), porque hurgará en los orígenes del Sistema Solar, fue una de las principales causas de su cancelación. A los 373 millones de dólares originalmente presupuestados se le habían sumado ya 73 millones más, lo que unido a los problemas técnicos que estaba experimentado la sonda llevaron a los directivos de la agencia espacial a cortar por lo sano. La cifra corresponde a un proyecto modesto, pero muchos científicos creen que la NASA está sacrificando la ciencia para hacer realidad la promesa del presidente George W. Bush de mandar de nuevo un hombre a la Luna e incluso a Marte. De ahí la alegría que mostraban ayer los científicos involucrados al conocerse la noticia de su resurrección.
La sonda del proyecto Down tenía que despegar en junio hacia su viaje de nueve años y medio, pero con el parón sufrido desde otoño pasado no lo hará hasta el verano del año que viene. La primera parada será en la órbita de Vesta, considerado el tercer asteroide más grande del sistema solar, con un diámetro de 530 kilómetros. Allí estará tomando fotografías y recogiendo datos sobre su densidad, magnetismo y composición interna hasta el año 2011, fecha en la que partirá hacia Ceres, el mayor de todos los asteroides, con un diámetro de 965 kilómetros que casi dobla el de Vesta.
Ambos asteroides se formaron hace 4.500 millones de años y permanecen intactos desde entonces, lo que permitirá avanzar en el conocimiento sobre la formación del sistema solar y sus planetas. A través de las fotografías del telescopio Hubble, los científicos han visto en Vesta cráteres y ríos de lava ancestral.
Los asteroides en realidad son planetas truncados o microplanetas que permiten a los científicos completar el estudio de la cadena de formación. La NASA ha justificado su decisión de reconsiderar el proyecto con el argumento de que el Jet Propulsion Laboratory parece tener ya la solución a los problemas técnicos que enfrentaba la sonda para su lanzamiento. Para más información, consultar la página www.dawn.jpl.nasa.gov/