La Federación Española de Fútbol (FEF) atraviesa una grave crisis de liquidez que explica gran parte de sus actuaciones con los organismos que trabajan con ella así como con los proveedores, a los que adeuda cantidades importantes de dinero y que han estado a punto, en algunos casos, de denunciar los contratos con el organismo rector del fútbol español y suspender los servicios que le prestan por impago.
Si ya es de dominio público que la FEF adeuda a los árbitros su contrato de imagen por los derechos de publicidad, que ascienden a 450.000 euros, este periódico ha podido confirmar que a los internacionales se les debe una fuerte cantidad económica, que supera los dos millones y medio de euros, en concepto de las primas por la clasificación para el Mundial, además de un porcentaje de la publicidad del año 2005, unos 60.000 euros por jugador, que tampoco les ha sido abonado.
Aún más rocambolesca es su relación con la AFE, a la que no ha librado el montante de los cuatro amistosos que en su beneficio se han disputado los últimos cuatro años, como se reconoce en la memoria de 2005.
A fecha 9 de mayo, la Federación adeudaba a la AFE 3.947.887 euros de los duelos España-Ecuador, España-Dinamarca y España-Inglaterra. A esa cifra hay que añadir el partido de este año frente a Canadá, por lo que la pella con el sindicato de futbolistas ronda los 5.200.000 euros.
Cada encuentro en beneficio de la AFE está valorado en 1.200.000 euros antes de liquidar gastos. Los gastos suelen rondar los 50.000 euros, por lo que quedan limpios para la Asociación por encima del millón de euros.