Los grupos bancarios españoles ganaron 12.333 millones de euros el pasado año, una cifra récord en su historia que supera en un 58,8% la alcanzada el anterior ejercicio. De esa elevada cantidad, nada menos que 5.500 millones -el 44,6% del total- se repartirán entre los 4,3 millones de accionistas en forma de dividendos. Los restantes 6.834 millones engrosarán las reservas.
El grueso de los beneficios de las entidades que operan en España -elaborados con las nuevas normas contables por lo que no son comparables de forma homogénea con los de 2004- se concentra en el BBVA y el Santander, que suman algo más de 10.000 millones de euros, casi el 81% del total. Las cuentas y el negocio del grupo cántabro dieron el pasado año un gran salto -hasta los 6.220 millones, una cifra sin precedentes y la más alta jamás lograda por una compañía española- por la plena integración del británico Abbey Bank.
La asamblea de la Asociación Española de Banca (AEB), celebrada ayer en Madrid, conoció estas cuentas y nombró nuevo presidente a Miguel Martín -que fue subgobernador del Banco de España durante ocho años- en sustitución de José Luis Leal, que ha ocupado el cargo durante 16 años.
Ambos responsables se lanzaron elogios mutuos. Así, Leal calificó a su sucesor como «probablemente una de las personas que mejor conoce la banca española». Martín le respondió asegurando que ha sido un «gran presidente» y que le tomará como referencia durante su mandato.
La AEB explicó que el aumento de los resultados del sector responde a la expansión del negocio, los mayores ingresos por comisiones, la contención de costes y los menores dotaciones a provisiones. A final de 2005, los grupos bancarios habían prestado a sus clientes 867.019 millones y gestionaban depósitos por 621.296 millones.
Comparables
Leal celebró la trayectoria de la banca española durante su gestión en la patronal y consideró las cuentas de 2005 una muestra significativa de las bondades del sistema bancario. «Los banqueros españoles lo han hecho excepcionalmente bien», declaró. Al ser preguntado sobre los blindajes multimillonarios que arropan el despido de presidentes, consejeros y altos ejecutivos, los consideró comparables en su cuantía con los de sus homólogos de entidades extranjeras.
En su despedida, Leal evocó algunos cambios ocurridos en los últimos 15 años en la banca española y atribuyó la gran eficiencia del sector a su apertura, que ya arrancó en la transición. «En Italia -dijo, en referencia a la denuncia de ilegalidades en la OPA del BBVA sobre la BNL- la idea de cerrar el sistema a cal y canto ha demostrado ser peligrosa para quienes lo practican». Se cuidó mucho de precisar que no hacía extensivo su comentario al sector energético, donde se ha suscitado, dijo «un problema complejo, de accionistas, que queda bien lejos del objeto social de la AEB».