María Isabel ha hecho morder el polvo a Madonna, la única artista que con un disco en inglés, 'Confessions of Dancefloor', obtuvo una plaza en la lista de los 20 álbumes más solicitados por los compradores. La niña que representó a España en Eurovisión y que ha convertido la frase 'antes muerta que sencilla' en un martirio ocupó el pasado año el noveno puesto entre los cantantes populares.
Pero se trata de un espejismo. Según los datos de la asociación Productores de Música de España (Promusicae), las ventas de música grabada descendieron un 5,7% el pasado año. Los de Promusicae culpan a la piratería y a las descargas ilegales en Internet de este bajón en su cifra de negocio.
'Pájaros en la cabeza', de Amaral, como no podía ser de otro modo, fue el disco más adquirido (y oído) en España. Tras el dúo zaragozano se situaron El Canto del Loco, el chirriante Il Divo cantando canciones en español, Shakira, Estopa, Juanes, Batuka, Sabina, Melendi y María Isabel. La 'ambición rubia', como se conoce a la menuda y sexy seguidora de la cábala, no aparece hasta el puesto decimoquinto del listado.
«Nuestro mercado está muy centrado en el producto local o latino porque en la lista de los 'top 20', 19 cantan en castellano. Además, en este ranking el único artista nuevo que aparece entre los más exitosos es Diana Navarro con 'No te olvides nunca de mí'», apunta Antonio Guisasola, presidente de Promusicae. En su opinión, estos datos avalarían la dificultad que encuentra el sector para lanzar a «nuevos talentos» por mucho 'O. T.' que se emplee.
La caída de ventas (en 2004 bajaron también un 6,7%) se compensa con el crecimiento del mercado digital, un sector que, en 2005, ingresó 11 millones, un 2,5% del total de la cifra de negocio. Guisasola desveló que el precio medio del CD en España es de 9 euros y que las firmas han vendido 40 millones de unidades, en vez de los 80 previstos. Con esas cuentas de la lechera, el sector habría tenido «unas pérdidas de 400 millones de euros». «La reducción de las ventas ha supuesto pérdida de empleo (las plantillas han disminuido un 35% en tres años) y el cierre de tiendas».