El presidente del Gobierno ha accedido a convocar la comisión de seguimiento del Pacto Antiterrorista, tal y como se lo pidió el líder del primer partido de la oposición en el encuentro que ambos mantuvieron el martes en el palacio de La Moncloa.
José Luis Rodríguez Zapatero anunció anoche, en una entrevista concedida a Telecinco, que su «intención es convocar el Pacto Antiterrorista antes de acudir al Parlamento a trasladar la información que tenga el Gobierno sobre el alto el fuego permanente declarado por ETA y, en su caso, pedir el aval de la Cámara para dar inicio al proceso que debe desembocar en el cese definitivo de la violencia. Y, aunque reiteró que acudirá al Congreso antes del verano, apuntó su deseo de estar en condiciones de hacerlo lo antes posible -«ojalá pueda ser a finales de mayo o principios de junio»-, porque la primera condición para que se produzca esta comparecencia es que el Ejecutivo compruebe que efectivamente estamos en el «principio del fin» de ETA.
Sobre este último extremo, señaló que, «hasta ahora, la información que tenemos apunta en la buena dirección». Previamente había advertido, no obstante, de que cualquier incidente que se pueda producir en adelante, como por ejemplo una nueva oleada de extorsiones a empresarios, sería «muy preocupante para el proceso».
Rodríguez Zapatero dio a conocer su decisión de atender la demanda de Mariano Rajoy apenas unas horas después de que el presidente del PP le hubiera trasladado en el Congreso su malestar por el cambio de opinión del fiscal general sobre el encarcelamiento de Arnaldo Otegi. Rajoy sostuvo que éste no es un buen inicio para impulsar el clima de confianza que pretende generar el jefe del Ejecutivo en su relación con el líder de la oposición.
A este respecto, Zapatero insistió anoche en que la resolución del juez Marlaska fue fruto exclusivamente de «la independencia del Poder Judicial». Y, con respecto al líder de Batasuna, admitió que puede tener un papel relevante en la consecución de la paz y recordó su discurso a favor de una nueva etapa presidida exclusivamente por la política. Eso sí, subrayó el jefe del Ejecutivo, «han sido palabras; ahora queremos hechos en la misma dirección».
A lo largo de la entrevista, el presidente del Gobierno dejó entrever algunas de las claves que pueden marcar los procesos de paz y normalización. Sobre ETA, reiteró que no habrá acercamiento de presos mientras el Gobierno no verifique que la banda quiere abandonar las armas. Recordó que «un proceso de paz puede contemplar elementos de reinserción, pero es muy prematuro para hablar de ello».
Respecto a la normalización política, reiteró que «el Estado no pagará ningún precio» por la paz y advirtió que el proceso debe ir en sentido contrario: «que quienes no han aceptado las reglas democráticas» las asuman «sabiendo que la democracia permite defender y llevar a la práctica todas las ideas» siempre y cuando no sea por medios violentos. Zapatero dijo estar convencido de que «la democracia será inteligente para conseguir los máximos consensos y garantizar la convivencia en Euskadi al menos durante muchos años».