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Viernes, 31 de marzo de 2006
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SOCIEDAD
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«Somos unos amigos que se reúnen con fines sociales»
Bilbao acoge por primera vez la asamblea ordinaria del distrito norte del Rotary Club español Es la organización humanitaria más importante del mundo tras la Cruz Roja
«Somos unos amigos que se reúnen con  fines sociales»
CAMPAÑAS. Un niño africano es vacunado contra la polio en un campo de refugiados. / REUTERS
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Rotary Internacional presume de ser la red humanitaria más importante del mundo, tras la Cruz Roja. Su presencia en Euskadi se remonta a 1926, aunque la Guerra Civil implicó, una década después, la interrupción de sus actividades Hace 16 años reanudaron su labor en las tres capitales vascas e Irún. «Ante todo, nos definimos como un grupo de amigos que aprovechan las respectivas facultades para asumir objetivos sociales», explica Julián Blázquez, que relevará este fin de semana a José Manuel Martínez en el cargo de gobernador del distrito 2.210 de esta organización.

Esta sección incluye todos los clubes o agrupaciones que la veterana institución posee en la mitad norte de España, y entre mañana y pasado celebrará su asamblea ordinaria en el Palacio Euskalduna de Bilbao. Por primera vez en la capital vizcaína, 300 nuevos presidentes y secretarios tomarán posesión de sus funciones en diversas sesiones, en las que también se planificarán nuevos proyectos para 2007.

El año pasado, la organización quiso celebrar el centenario de su creación con el anuncio de la victoria definitiva sobre la poliomielitis, para proclamar que todos los niños del mundo habían sido vacunados contra esta enfermedad. Pero la paralización temporal de una campaña en Nigeria evitó la buena nueva. «Sin embargo, tras dos décadas de actuación y 600 millones de inversión, hemos pasado de 400.000 nuevos casos anuales a unos escasos miles», alega Martínez.

El espíritu filantrópico anima el trabajo, tal y como señalan los estatutos. «Ahora bien, nuestros proyectos han de cumplir, forzosamente, criterios de veracidad, justicia, equidad y solidaridad». Los Club Rotary, denominados así por la obligada transitoriedad de sus cargos directivos, no invierten en la compra de sedes para no hipotecar la acción social y acostumbran a reunirse en lugares públicos. Anualmente publican una memoria de sus actividades.

En ese afán por disminuir los gastos, evitan la carga económica del personal liberado: «Aportamos desinteresadamente nuestro trabajo y nuestro tiempo», indica Julián Blázquez. El ingreso se lleva a cabo mediante invitación. «Pretendemos que no se convierta en un colegio profesional, sino que sea representativo del ámbito en el que se imbrica».

Autonomía

En cooperación al desarrollo, han llevado a cabo programas sanitarios y educativos, y también tomaron parte en el auxilio a las víctimas del tsunami del Océano Índico: «Al colaborar con clubes de la zona, no sólo garantizamos el envío completo de los fondos, sino su aumento por aportaciones del presupuesto común». También han desarrollado un ambicioso programa con becas para estudiantes, grupos profesionales o profesores universitarios, con un apartado para la formación de especialistas en resolución de conflictos.

La autonomía de cada unidad le permite compartir actividades comunes y desarrollar iniciativas propias. «Nos financiamos con fondos propios y aquéllos que aporta una fundación común», puntualiza. El colectivo bibaíno ha llevado a cabo intercambio de médicos argentinos y nativos, el equipamiento de una unidad maternoinfantil en la periferia de Buenos Aires y la construcción de escuelas en Madagascar.

La cooperación abarca, asimismo, el entorno más cercano y sus necesidades. La entidad vizcaína ha asumido labores culturales como el patrocinio de la Orquesta Sinfónica de Euskadi, y también sociales: el equipamiento informático en una sala de actividades sociales de la Casa de Misericordia. «Además, nos preocupamos por el futuro de los jóvenes y, periódicamente, impartimos cursos para aspirantes al primer empleo».

Sin embargo, el desconocimiento general sobre las características y funciones del Rotary está relacionado, según sus dirigentes, con esa larga etapa de ausencia tras la contienda española. «Aquí funciona una sola comunidad, aún pequeña, mientras que en Burdeos, con una población similar, tienen quince».



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