El Lagun Aro está padeciendo una jornada propia de una película de Woody Allen en su viaje a Málaga. Un problema del intercambiador de la nueva terminal T4 de Barajas ha dejado al equipo sin equipaje y le ha obligado a suspender su entrenamiento previsto para las 18 horas de hoy. Mientras se valora la posibilidad de que alguien del club viaje desde Bilbao con la ropa deportiva, se ha planteado la posibilidad de acercarse a un centro comercial para comprar botas y otras prendas necesarias.
El problema radica en que, al parecer, el intercambiador de la T4 –un complejo sistema que divide los equipajes para cada vuelo- continúa estropeado y nada garantiza que un nuevo viaje haciendo trasbordo en Madrid –el único lugar posible para los próximas vuelos- vaya atener mejores resultados.
El Lagun Aro Bilbao Basket afronta la visita al Pabellón Martín Carpena (mañana, 12.30 horas) sin complejos y dispuesto a repetir el triunfo que obtuvo en la primera vuelta en La Casilla frente al Unicaja para acabar así con la racha de once victorias consecutivas que acumula el actual líder de la ACB.
"Tenemos que aspirar a ello porque cualquier error en casa nos puede costar caro", advierte el técnico bilbaíno consciente de que aún les restan al menos un par de pasos para alcanzar la barrera que teóricamente delimita la tranquilidad.
El equipo bilbaíno se presentará en Málaga con todos sus jugadores en plenas condiciones físicas y anímicas después de una derrota frente al Real Madrid que levantó ampollas en el club y en su entorno debido a la discutida labor del trío arbitral que formaron Amorós, Alzuria y Terreros. "Fue un caso aislado. A todos nos toca en cada temporada y no hay que darle más vueltas", zanjó un Vidorreta mucho más comedido en sus comentarios hacia el estamento arbitral que la víspera de la visita del equipo blanco a La Casilla hace una semana.