Sentimiento Albiazul trasladó ayer a las Juntas Generales de Álava su inquietud por la gestión de Dmitry Piterman al frente del Alavés. La plataforma compareció a iniciativa propia ante la comisión de Cultura, Juventud y Deportes para exponer sus reflexiones sobre el devenir de la entidad deportiva desde que la dirige el ucraniano y demandar una vez más el apoyo de la Diputación a sus iniciativas, entre ellas la de forzar a Piterman a que venda sus acciones.
Ante los representantes de los partidos políticos, Sentimiento Albiazul repasó sus intenciones. Quiere que el Alavés transmita una «imagen seria, honrada, transparente, elegante, dialogante y abierta a todos los alaveses», se ofrece a colaborar para que la entidad «tenga buenas relaciones con los poderes públicos y la sociedad alavesa» y aspira a que «sea una esperanza de futuro e ilusión para las jóvenes generaciones». Sus objetivos chocan con «la gestión actual» de Piterman, subrayaron.
El colectivo, que se declara «sin intereses políticos», aclaró ante los junteros que «no venimos a pedirles que inviertan el dinero de los contribuyentes en subvencionar el deporte profesional, sino que pedimos ayuda para que (el Alavés) sea una sociedad digna y con suficientes alicientes como para motivar a los jóvenes, y represente y proyecte la mejor imagen del territorio». Ante la comisión, Sentimiento Albiazul denunció también que, desde su punto de vista, «no existe un compromiso real del Alavés» con el fútbol-base y consideró que en la provincia «hay materia prima suficiente si se trabaja en conjunto» en favor de la cantera.
Una imagen dañada
Más crítica se mostró la asociación, integrada por abonados, accionistas y seguidores, al repasar «la imagen del club» y recordar los distintos episodios «de la lamentable trayectoria» de Piterman en Vitoria. «Los desmanes del presidente» conducen a Sentimiento Albiazul a pedir a la Diputación que en futuros convenios con el Alavés incluya cláusulas que «castiguen aquellas normas de conducta que distorsionen la unidad de todos los estamentos», un argumento también defendido por el diputado general, Ramón Rabanera.