Han cambiado los viernes. Los pilotos salen a la pista con una programación ordenada, pruebas de neumáticos, puestas a punto y demás. Se someten a la nueva tiranía informática, datos, reunión, más datos y más reuniones con los ingenieros, hablan para la Prensa y vuelven a la sala de reuniones. Eso sí, el instinto de la velocidad que llevan grapado a los genes perdura con el volante en las manos. Ha arrancado el campeonato con Renault al mando de las operaciones (dos victorias en dos carreras) y nadie quiere perder el paso. Los cuatro mejores del Mundial hasta la fecha, Button, Fernando Alonso, Michael Schumacher y Raikkonen, marcaron los mejores registros entre los titulares en la teóricamente anodina sesión del viernes que se celebró en Melbourne.
Renault, Honda, Ferrari y McLaren, en el piso superior. Y como si fueran un folio doblado por la mitad con toda pulcritud cartesiana, de un lado figuran los líderes y, de otra, los segundos espadas. Button, Alonso, Schumacher y Raikkonen, en este perfil del plano, y, justo a continuación, Barrichello (Honda), Montoya (McLaren), Massa (Ferrari) y Fisichella (Renault). Los jefes, inscritos en una mejor vuelta de un minuto y 27 segundos al trazado urbano que atraviesa Albert Park. Y los lugartenientes, un segundo por debajo, 1:28.
A la vista de los resultados, parece claro por dónde irán los tiros en la carrera (mañana a las 6.00 horas en España): al albedrío de los mismos protagonistas que han copado poles, podios, victorias y puntos en las dos primeras citas de Bahrein y Malasia. Las previsiones son de mal tiempo para el fin de semana y, tal y como temían en Ferrari por sus neumáticos, la temperatura bajó de los 19 grados del mediodía a los 13. Nubes y agua en esta tierra que parece bendecida por la luz y el sol.
Cerca del semáforo
«No me importa tanto el agua, porque he conducido en condiciones mucho peores que ésta -adujo Michael Shumacher-. Es más problemático el viento. En ocasiones se me ha hecho impracticable la conducción del coche. Intentaré salir lo más cerca posible del semáforo». El alemán comparte desde Bahrein el récord de poles de Ayrton Senna, 65. Una más y tendrá otro registro en propiedad.
El gobierno de Renault no constituye una sorpresa. El año pasado, el bloque de Briatore se apuntó las tres primeras carreras del calendario (Fisichella y dos de Alonso). Y ahora se encuentra en una tesitura parecida. El italiano tuvo ayer un problema de alimentación de gasolina, que en palabras del director de explotación, Denis Chevier, «no requiere cambio de motor». Alonso estaba ayer dándole vueltas a la crono, como él llama a la sesión de clasificación de los sábados. «Tiene un valor muy grande, aunque también la estrategia. Aquí normalmente una parada larga suele ayudar, incluso si se cambian neumáticos. No hay que volverse locos con la crono, salir vacíos de gasolina y luego estropear toda la carrera».
Dentro de esa cordura a la que apela, el asturiano pone el punto de equilibrio sobre los vaticinios. «Somos cuatro equipos con un nivel muy parecido, y no podemos pensar que todo el monte es orégano. Hemos ganado las dos primeras carreras, pero no nos va a resultar fácil conseguir la tercera. Hay que lograr un buen puesto en la parrilla porque en este circuito es mucho más difícil adelantar que en Sepang y Bahrein».