No es la del Lagun Aro una de las voces que loa las excelencias de la nueva Terminal 4 (T4) del aeropuerto de Barajas. Si el día de su inauguración, de regreso de Granada, el equipo soportó tediosas horas de espera -siempre lo son más tras una derrota-, ayer se quedó literalmente con lo puesto al no completar el viaje hasta Málaga el equipaje del grupo. Una avería en el intercomunicador -espectacular- que distribuye los equipajes de cada vuelo hizo que las bolsas del Lagun Aro completaran un camino sin retorno, lejos de sus dueños.
Sin equipaje, no pudo haber entrenamiento en el Martín Carpena, programado para las 18 horas. El Unicaja, puesto al corriente de lo sucedido, brindó toda la colaboración imaginable a los rojillos. Su trato fue de 'chapeau', pero la oferta de ceder la ropa necesaria se topó con el inconveniente de que las zapatillas de los jugadores viajaban en las bolsas que no aparecieron. Habida cuenta de que Iberia no garantizaba solución alguna al desaguisado, el club articuló una maniobra de emergencia. Mientras Iñaki Bayo, delegado del Lagun Aro, se iba de tiendas en Málaga para adquirir todas las zapatillas necesarias para los jugadores -¿hubiera habido esos números en Bilbao?-, la secretaria del club, Sara Gandara, tomaba la última conexión aérea con la ropa de juego del equipo.