De un tiempo a esta parte no se deja ver mucho por Mendizorroza, pero Alfonso Alonso hará esta tarde una excepción y asistirá al derbi. El alcalde de Vitoria confía en el triunfo del Alavés, el equipo de sus amores junto al Atlético de Madrid (sí, han leído bien), y suspira porque el Glorioso recupere algún día la estabilidad y la armonía de la época dorada de la final de Dortmund. A la espera de que eso ocurra, Alfonso Alonso se conforma con que el Alavés gane al Athletic -en ese caso, no le importará consolar a su amigo el edil bilbaíno del PP Antonio Basagoiti- y dé un gran paso al frente en su lucha por la permanencia.
-¿Le gusta el fútbol?
-Sí, sí. No soy un forofo, pero me gusta el fútbol desde niño. Uno de los mejores recuerdos que tengo de mi infancia es cuando cumplí seis años y mis padres me regalaron la equipación del Alavés. ¿No podía ni dormir de la emoción! Siempre he sido del Alavés, pero como hasta 1998 no subió a Primera, me hice también simpatizante del Atlético de Madrid.
-¿Del Atlético? ¿Es usted colchonero?
-Sí, sí.
-Y a qué se debe esa... No se cómo calificarla. ¿Singularidad?
-La verdad es que no sé por qué me hice del Atlético. Supongo que me hacía gracia. Ya ves, soy un sufridor, ja, ja.
-No habrá muchos en Vitoria.
-Pocos, la verdad. Somos un puñado de elegidos.
Interrogatorio de Rajoy
-¿Sigue la actualidad deportiva?
-Claro, claro. No soy de los que está a la última, pero claro que me interesa la información deportiva. Además, tengo que estar preparado para cuando Mariano Rajoy me somete al interrogatorio. Él conoce a todos los jugadores. El primer periódico que lee es el 'Marca'.
-¿Estará hoy en Mendizorroza?
-Sí. La verdad es que voy poco al campo, pero esta vez tengo varios compromisos e iré.
-¿Compromisos con amigos de Bilbao?
-Algunos sí. Ya sabes que Antonio Basagoiti es un forofo del Athletic y va a venir al partido. Por cierto, todavía tengo en el móvil el mensaje que me mandó cuando el Lagun Aro ganó al TAU. ¿Se lo tengo que devolver!
-¿Cuál es su pronóstico para el partido?
-Creo que va a ganar el Alavés. Aunque reconozco que estaría más tranquilo si el partido durase 85 minutos.
-Veo que teme la efectividad del Athletic en los instantes finales.
-¿Es que no dirás que no es de temer!
-Los dos equipos llevan una mala temporada. De hecho, todavía no tienen asegurada la permanencia. ¿Cuál es su diagnóstico sobre lo que les está ocurriendo a los dos equipos?
-Hombre, es difícil saberlo. Yo creo que los dos equipos tienen calidad como para estar en una situación más tranquila. El Alavés no habría pasado apuros con otra dirección técnica más clara y constante.
-¿Cómo se lleva con Piterman?
-No tengo ningún trato con Piterman.
-Alguno tendrá.
-No, no. Ninguno. Ni bueno ni malo.
-Las peñas del Alavés están de uñas con el máximo accionista del club. Esa inestabilidad tampoco está ayudando al equipo.
-No ayuda en nada, por supuesto. Pero, en fin, ahora la gran prioridad es que el equipo se salve. Y cuando lo consiga está claro que deberemos hacer una reflexión muy seria sobre el futuro del club porque no nos podemos permitir seguir dando una imagen negativa de la ciudad.
Sin desahogos
-¿Le piden los ciudadanos por la calle que intervenga en la crisis del club?
-La gente expresa sus sentimientos. Es muy directa y te dice lo que piensa. Mi opinión sobre este tema es conocida, pero como alcalde debo ser prudente. No puedo desahogarme. Tenemos que tener la cabeza fría para intentar reconducir una situación que es ciertamente complicada.
-¿Qué lejos quedan los días de vino y rosas de la final de la UEFA en Dortmund! ¿Los echa de menos?
-¿Y quién no los echa de menos? Nunca olvidaré lo que viví allí. Aquella final fue muy especial. Se jugó después de unas elecciones autonómicas que habían sido durísimas. Y fuimos a Dortmund y vivimos allí un sentimiento de unidad, reconciliación e identificación con unos colores que nunca olvidaré. Fue precioso.
-¿Que tal se lleva con Iñaki Azkuna?
-Muy bien. Iñaki es un maestro de alcaldes, un hombre afable, simpático e inteligente. La pena es que es del PNV, pero, bueno, algún defecto tenía que tener, ja, ja.
-¿Suele hablar de fútbol con él?
-La verdad es que no. Hablamos de otras cosas. No sé si le gusta mucho porque no recuerdo haber hablado de fútbol con él.