El Eibar sumó su octava derrota en Ipurúa ante un Numancia en racha que sólo remató dos veces a puerta Magallanes, que se estrenó como goleador, marcó de falta en el minuto 90, y los sorianos hicieron en el 92 el 1-2 LETIZIA GOMEZ BAGLIETTO/EIBAR  GOLEADORES. Federico Magallanes, mediapunta uruguayo del Eibar, protege un balón ante Palacios, capitán del Numancia y antes en el Osasuna. / JULIO CALLEJA | | Imprimir Enviar | | | EIBAR 1 - NUMANCIA 2 | Eibar: Imanol Etxeberria; Fagoaga, Mairata, Manuel, Manel; César, Rafa; Arriaga (Pailos, m. 73), Magallanes, Susaeta; y Brit (David Asensio, m. 81).
Numancia: Juan Pablo; Juanpa, Antonio, Ochoa, Graff; Jordi Navas, Palacios; Tevenet (Miguel, m. 86), Montenegro, Del Pino (Yanguas, m. 92); y Pineda (Juan Carlos Moreno, m. 72).
Goles: 0-1. M. 60. PALACIOS le gana la partida a Manuel y bate de cabeza a Imanol Etxeberria. 1-1. M. 88. MAGALLANES lanza una falta directa, toca en la barrera y entra. 1-2. M. 90. JUAN CARLOS MORENO aprovecha un fallo defensivo para cabecear a gol una falta.
Árbitro: Perdigones Pacheco, del colegio andaluz. Amonestó a Brit (m. 71), Mairata (m. 78) y Rafa (m. 80). Dirigió el Murcia-Eibar (1-0).
Incidencias: 2.219 espectadores se dieron cita en Ipurúa, entre ellos unos 250 seguidores sorianos. El partido fue televisado por ETB-1. El entrenador del Eibar, Javi Pérez, vio el partido desde la grada al estar sancionado. En el banquillo local se quedaron Rubén Falcón, Iker Garai, Markel Bergara y Nené. Fue baja de última hora Juan Domínguez, ya que en el entrenamiento del viernes en la disputa de un balón le dio un cabezazo que le produjo una conmoción cerebral y estuvo ingresado hasta la noche. | |
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Sólo las matemáticas parecen insistir en recordar que el Eibar es aún equipo de Segunda A, ya que los resultados semana tras semana se empeñan en demostrar que el destino de los armeros conduce irremediablemente hacia el descenso. Ni el tercer cambio de entrenador en lo que va de campaña, ni la llegada de un refuerzo como el de Magallanes -marcó su primer gol ayer-, ni los resultados del sus rivales directos que por una vez le favorecieron. Nada sirve de revulsivo para un equipo y una afición eibarresa que ven como la agonía lejos de remitir, no deja de alargarse.
Lo de ayer fue otro ejemplo de impotencia. El Eibar tenía que ganar para poder seguir aferrándose a un sueño, a un milagro ya. Pero lejos de hacerlo, permitió que el Numancia se llevara los tres puntos sin hacer más que dos disparos a puerta, los suficientes para que venciera el mejor equipo de 2006. Una vez más ahí radicó la principal diferencia. El conjunto azulgrana tiene que crear diez ocasiones para marcar un gol, mientras que al contrario le bastan dos faltas al borde del área para batir en otras tantas ocasiones a Imanol Etxeberria. El otro aspecto que proporcionó el triunfo al equipo dirigido por Andoni Goikoetxea fue la sobriedad defensiva de los sorianos, frente a la reiterada generosidad de la zaga armera. Los centrales no parecen saber mantener ni la concentración ni su zona protegida y dejan vendido a su portero. Resultado: otra derrota, la octava en casa.
El gol de Magallanes a falta de dos minutos para el final (era el 1-1 en el minuto 90) reportó a la sufrida afición eibarresa un pequeño halo de esperanza que duró nada, 120 escasos segundos. El gol de Juan Carlos Moreno tras el enésimo fallo defensivo les devolvió a la cruda realidad. De donde no hay no se puede sacar y todo el esfuerzo que se ha hecho en fichar jugadores que reforzaron al equipo en el mercado de invierno está sirviendo de poco.
Inicio fulgurante
Y eso que el fulgurante inicio de partido del Eibar parecía que podía variar el desenlace que habían tenido los tres anteriores partidos. Con Brit en ataque y Magallanes de mediapunta, el duelo tenía pinta de poder acabar con la sequía de tres partidos consecutivos sin marcar. Los siete córners que lanzó el cuadro armero en los primeros 15 minutos, el remate de Mairata sólo ante el portero soriano, o los disparos lejanos de Arriaga y Susaeta pusieron cerco a la puerta de Juan Pablo, pero como casi siempre el equipo azulgrana, como si supiera que sería inútil, se desinfló.
El hecho de llegar al descanso sin haber sabido sacar provecho de ese ímpetu ya auguraba un mal final. Y no hubo que esperar mucho tiempo para certificar los temores. Una falta en el vértice derecho que 'Juanpa' puso en la cabeza del capitán Palacios acabó en el fondo de la portería eibarresa como una pesadilla que se repite una y otra vez.
Esta vez hubo tiempo y carácter para reaccionar ante esta primera estocada con el tanto de falta de Magallanes, pero el mal sueño no acabó. Juan Carlos Moreno se encargó de alargar una agonía cuyo final todos sabemos cuál es, aunque cueste horrores asimilarlo tras 18 años en Segunda A.
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