Ineludible o no la espera ha terminado. Fundación y Logroñés están citados en un duelo equilibrado entre dos equipos que en la salida de la temporada partieron con la misma meta: el ascenso a Segunda B. Mientras que en el caso de los primeros los resultados cosechados en la campaña anterior propiciaron que las expectativas en ésta fueran mayores, la situación de los segundos es diferente dado el pasado deportivo de la entidad blanquirroja.
Esa necesidad -la afición lo pide- obliga al Logroñés, cuando comienza una temporada, a dar el salto de categoría sin margen de error. Ahora, tras el segundo intento consecutivo en Tercera, el equipo blanquirrojo no puede fallar. En los momentos de duda es cuando aflora el sentimiento por una camiseta. La presión -implícita por vestir el escudo del Logroñés- puede jugar una mala pasada porque suele bloquear las mentes e impide aflorar lo mejor de cada uno.
Pero jugar en el Logroñés es eso. Los jugadores y el cuerpo técnico que asumieron esta andadura lo sabían, y en estos momentos -el partido de hoy- es cuando hay que entregarse a la causa. Pero con cabeza porque el rival, el líder nada más y nada menos, es de los que saben cómo 'llevarte al huerto', es de los que camelan, dejan hacer y cuando menos lo esperas 'dan la patada', en este caso marcan goles.
Si en algo ha destacado el Fundación es en eso: en saber cómo jugar este tipo de enfrentamientos -dos victorias ante el Calahorra y el Haro-. El diseño de su compensada plantilla ha propiciado que en un mismo vestuario haya gente capacitada para jugar de formas diversas. Si hay que tocar el balón, sobarlo, tener paciencia, templar en los momentos oportunos, lo hace. Si, por el contrario, hay que especular un poco más con el resultado, esperar en su campo y aprovechar el contragolpe, también lo hace.
Saber contemporizar
Ésa puede ser una de las diferencias entre estos dos equipos, ya que el Logroñés -como ha demostrado- se deja llevar por el corazón y, a veces, la pausa y la contemporización son buenas consejeras. Por eso hablar de claves es complicado en un duelo igualado en todas sus líneas. Sobre todo en ataque donde ambos equipos han encontrado su principal argumento futbolístico.
Los 165 tantos que suman entre los dos equipos deja a las claras que viven obsesionados con el gol. Pero sin equívocos, porque si la gente espera que hoy haya goles y buen juego -dónde hay que firmar para que ocurra- se equivoca. La historia invita a ser cautos y respetuosos, sobre todo en los primeros compases del partido.
Luego cuando éste se abra, el que mejor controle sus emociones tendrá un punto extra en sus aspiraciones. Adueñarse del balón se antoja vital para no tener que sufrir corriendo detrás del esférico. El que mejor se adapte a otros factores del juego, dígase terreno irregular y seco, y condiciones atmosféricas, también tendrá cierta ventaja.