En sus dos últimos años de carrera María González conoció lo que era trabajar en un estudio de arquitectura. Sin embargo, decidió probar suerte y viajó hasta Chicago con una beca. Desde entonces ha conocido diferentes estilos arquitectónicos y culturas.
-¿Por qué irse de España?
-Necesitaba ampliar mi modo de ver el mundo. La arquitectura no tiene unas reglas fijas sino que tienes que aprender a valorar el entorno que te rodea y a tener un criterio de lo que esta mejor.
-¿Merece la pena?
-Mucho. La arquitectura románica y gótica que hay en España aprendes a valorarla mucho porque en Estados Unidos no hay. Y eso te enseña la importancia del patrimonio histórico. A nivel personal ha sido un reto porque estar en un sitio que no es el tuyo cuesta mucho trabajo.
-¿Qué visión tienen los estadounidenses de España?
-España tiene una ventaja respecto al mundo latino, y es que se la considera mejor que a los países sudamericanos. Lo español es menos común y gusta más. Los arquitectos españoles están muy bien considerados y en el Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York hay una exposición de arquitectos españoles.
-¿Qué encontró en Chicago?
-Un choque cultural muy fuerte. Estados Unidos crees que es gente muy parecida a ti por lo que ves en las películas pero luego tienen una forma de pensar y de hacer todo muy diferente a la nuestra. Por ejemplo, a los 18 años se van de casa y se independizan. Y no tienen complejos por cambiar de profesión.
-¿Ha padecido xenofobia por ser extranjera?
-No, pero sí dificultades legales. Mi nombre es muy común y está en la lista de criminales, así que en más de una ocasión he tenido que estar en el aeropuerto muchas horas apartada en un cuarto. Cada vez que voy tengo miedo de no entrar. Por lo demás, sólo sientes que somos muy diferentes a ellos y que tienes que dar, eso sí, un plus añadido en el trabajo para alcanzar una responsabilidad fuerte como la del americano.
-Ahora que vive en nueva York, ¿qué propondría hacer en el espacio de las torres gemelas?
-No volvería a construir unas torres. La arquitectura debe estar proponiendo nuevos espacios diferentes continuamente. En esa zona todo es muy desangelado y opaco. Aún así, van a construir otro rascacielos. Y, por cierto, la estación de metro que pasará por la zona la va a hacer un arquitecto español.
-¿Espera volver a Miranda?
-¿Por qué no? El hecho de conocer a la gente es una ventaja. Pero yo animo a todos a que salgan fuera de Miranda y conozcan otras culturas y otras formas de ver las cosas diferentes a las nuestras. Así valorarán más lo que tenemos.