Los visitantes que deseen conocer las joyas que se exponen en las salas del Arrantzaleen Museoa de Bermeo, así como en el Euskal Herria de Gernika tendrán que rascarse el bolsillo más pronto que tarde. El Consejo de Gobierno de la Diputación de Vizcaya, titular de ambos recintos, ha acordado recientemente que dejen de ser gratuitos y el público comience a abonar una tarifa para poder acceder a sus instalaciones.
«La decisión responde a la intención de establecer un criterio unitario de cobro en todos los centros de titularidad pública de este tipo», aseguraron desde la Administración foral. Lo cierto es que la práctica totalidad de los museos del País Vasco, salvo contadas excepciones, cobran por la entrada. La fecha de aplicación de la medida todavía no está decidida pero todo indica que entrará en vigor a finales del mes próximo o comienzos de junio. «La idea es que esté en marcha antes del verano», recalcaron.
En la actualidad, los técnicos estudian el sistema a emplear y la infraestructura necesaria para desarrollar el proyecto. «Se está analizando el material informático que se requiere y los equipos a instalar en ambos edificios», apuntaron.
Por el momento, el departamento de Hacienda y Finanzas de la Diputación ha establecido ya los precios de los diferentes billetes que se ofertarán. «De acuerdo con la función social que deben cumplir los museos como recintos destinados a preservar y expandir el patrimonio de todos los ciudadanos con vocación de educación y disfrute se han fijado unas tarifas que pueden ser asumidas por una economía media», señalaron.
El billete general se venderá a 3 euros. El reducido, al que podrán acceder jubilados mayores de 65 años, jóvenes de hasta 26 años, discapacitados, parados y grupos de más de diez personas, costará la mitad. Asimismo, los colectivos de escolares pagarán un euro por cada alumno y los niños de hasta 12 años seguirán disfrutando de la entrada gratuita. Además, el último jueves de cada mes quedará fijado como 'Día del Museo' y las visitas serán libres.
Visitas con guía
La lista de alternativas incluye servicios complementarios con guía para grupos de un mínimo de diez personas que tendrá un coste de diez euros. «Lo cierto es que todos teníamos bastante claro que había que dar este paso, que supondrá también dotar a ambos recintos de un mayor aire de seriedad», aseguró el director del Arrantzaleen Museoa de la villa marinera, Aingeru Astui.
Una de las consecuencias que podría acarrear la decisión es el descenso del número de visitantes. «La gente está habituada a pagar por ir a este tipo de instalaciones y la afluencia no debería resentirse demasiado. Además, la cantidad es importante, pero no lo es todo y hay que valorar también la calidad del público que acude», aseguró Astui.
El Museo del Pescador de Bermeo, ubicado en la Torre Ercilla de la villa marinera, ha registrado en los últimos años una media de visitantes que oscila entre los 25.000 y 28.000 personas. «También se han dado ejercicios de 30.000 e incluso 32.000, pero han sido casos excepcionales», explicó. El museo de Euskal Herria fue visto el pasado año por 19.000 personas, lo que supuso un incremento de un 10% con respecto al ejercicio anterior.