Patinazos
 Montserrat Lluis
Patinar no es difícil. Demasiado sencillo que es. Basta echarle un ojo a nuestro Examínanos para comprobar que, en EL CORREO, lo hacemos alguna que otra vez. Pero patinar sobre una pista de 800 metros cuadrados ya no es tan fácil como escribir que Johan Cruyff es astronauta donde debería poner entrenador. Ya podía; porque ese gazapo lo cometimos cierto día en nuestro apartado de efemérides. Pero para poder deslizarse sobre el escenario de hielo más grande del planeta y dar un doble salto mortal sobre patines hay que haber ganado -no basta con ponérselas- unas cuantas medallas. La mayoría de los integrantes de Holiday on ice las tienen, incluso algunas olímpicas, y vienen a Bilbao para rayar el suelo del BEC. Y el imposible. Diez lectores asistirán el jueves al estreno invitados por enlaCe. Y dos niños, de entre 5 y 9 años, vivirán, además, la experiencia única de ser protagonistas de uno de los increíbles números. Subirán a un barco pirata de tamaño real y navegarán hasta el pasado, con escala en el paraíso de la fantasía, para adentrarse en una fascinante aventura. Aún está abierto el sorteo. Y tranquilos los padres, que no terminarán con pata de palo
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