Una prueba del desdén que todos los partidos políticos y la sociedad en general experimentan hacia nuestra juventud está en la poca importancia que se le ha dado a la movilización del 'macrobotellón' que tuvo lugar hace un par de semanas y que a mi juicio constituye uno de los hechos más importantes en la historia de los movimientos civiles de nuestra inexperta democracia y el más relevante, sin duda, en lo que se refiere a la oposición que ha tenido el actual Gobierno en sus dos escasos años de existencia. ¿A ver qué reacción organizada se produce a escala nacional y con la indiscutible capacidad de reclutar a tantos miles de ciudadanos! ¿A ver qué líder consigue sacar a la calle a tantos jóvenes, tan sincrónizadamente y sin el apoyo de los medios de comunicación ni de los formaciones políticas ni de ninguno de los poderes fácticos! ¿A ver qué fuerza ideológica es capaz de lanzar un mensaje tan claro, tan rotundo, tan sincero, tan inequívoco y políticamente incómodo como el del hartazgo de toda esa peña ante tanta hipocresía y tanta prohibición!
Con la movida del 'macrobotellón' ha quedado claro que este Gobierno tiene en contra tanto a la juventud de derechas como a la de izquierdas y a cada una por diferentes motivos. A unos porque no les deja estudiar religión ni amargarse los fines de semana preparando severas reválidas y a otros porque no les deja fumar ni beber. Zapatero tiene en contra a los pitagorines y a los balas perdidas, cosa realmente difícil. No se entiende que un partido que apoya a los gays esté a la vez en contra del alcohol, del tabaco y de llegar más tarde de las diez a casa. No se entiende la apertura por un lado y la censura por el otro. Los gays de Zapatero son los más reaccionarios y más raros del mundo. Son gays que no se fuman jamás un porro y rechazan las relaciones prematrimoniales. Son gays que sólo quieren casarse y tener los doce hijos que Dios les dé. Son unos gays conservadores con la moral franquista. Estamos ante 'La familia y uno más' sólo que a Alberto Closas ahora le sustituye Zerolo.
No se entiende que Zapatero no se haya dignado todavía a recibir a los representantes del 'macrobotellón' en La Moncloa ni se entiende tampoco que el PP no haya querido ni sabido usar a esta inesperada respuesta de la juventud acorralada a nuestros gobernantes. Nadie se ha dado cuenta de la 'pureza ideológica' ni del potencial ético de esta auténtica 'oposición' que surge sin el amparo del Foro de la Familia ni de la Concapa ni de la Conferencia Episcopal. Antes la derecha española era hipócrita y putera. Ahora lo es la izquierda. La izquierda ha heredado lo peor de la vieja derecha mientras la derecha ha heredado el idealismo de la izquierda sin enterarse. Si se hubiera enterado habría escuchado el grito del 'macrobotellón' que era limpio e inapelable.