El Correo Digital
Lunes, 3 de abril de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
OPINIÓN
CARTAS AL DIRECTOR
Parroquia de Romo
Una de las muchas razones que tengo en mi vida para dar gracias a Dios es haber tenido la suerte de caer en la Parroquia San José de Romo. Mi primer contacto con ella fue para bautizar a mi segundo hijo hace 27 años. Por entonces se podría decir que yo era cristiana de bautismo, o sea, de nombre y que utilizaba los servicios que me ofrecía la iglesia y poco más. Con el tiempo mi acercamiento a la parroquia fue mayor, ya que si quería que mis hijos hicieran la primera comunión, parecía lógico implicarme en ese proceso. Entretanto me invitaron a formar parte de un grupo de la parroquia llamado Escuela de Padres y, curiosamente, ahí empezó mi andadura para renovar mi fe. Es aquí donde, con su estilo pastoral y su modo de celebrar los sacramentos, estoy aprendiendo a ser y vivir como cristiana.

Agradezco a los sacerdotes Alberto Ezkurdia, párroco anterior, y al actual Juanjo Elezcano, el haber sido valientes para afrontar las dificultades que conlleva a veces querer ser fiel al Evangelio y con ello darme un testimonio de fe tan escaso y necesario para los cristianos de hoy día. Donde ya me pierdo completamente es ¿qué parte de todo esto no le gusta al señor obispo ni a su vicario Ángel Mª Unzueta? ¿Y por qué? Creo que en lugar de amonestar, tendrían que felicitar a toda persona que quiera celebrar con un mínimo de dignidad los sacramentos. Pienso también que se debería tener respeto y consideración hacia las decisiones que toma el Consejo de Pastoral que está representando a una comunidad, que en su mayoría quiere y apoya tanto a su párroco como a la línea pastoral. Espero y deseo que Dios nos ilumine a todos para tomar las decisiones adecuadas.



Vocento