Una nueva disputa ha estallado entre el primer ministro británico, Tony Blair, y el titular del Tesoro, Gordon Brown. El distanciamiento entre ambos políticos, además, puede afectar negativamente al Partido Laborista en las elecciones municipales del próximo 4 de mayo.
Brown, el hombre que aspira a suceder al 'premier' antes de que acabe la actual legislatura, no comparecerá ya junto a Blair en el lanzamiento de la campaña electoral, sino que hará campaña por su cuenta en el condado de Sussex, según informó ayer el dominical 'The Observer'. Ese alejamiento, que se interpretará, según el periódico, como un nuevo intento de evitar que los dos políticos aparezcan en público juntos, alimentará nuevos rumores sobre la sucesión de Blair.
El empeoramiento de las relaciones entre los dos campos se agudizó a raíz del escándalo en torno a la supuesta oferta de cargos honoríficos a los prestamistas secretos del partido. Brown acusa ahora al inquilino del número 10 de Downing Street, dice 'The Observer', de haber dinamitado la cuidadosa coreografía montada para permitir a los dos políticos abordar un tranquilo traspaso de poderes antes del final de la legislatura. Además, el entorno del ministro de Economía reprocha a los partidarios de Blair que practiquen una política de «tierra quemada» y unos y otros se acusan mutuamente de paranoia.