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Lunes, 3 de abril de 2006
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POLÍTICA
POLÍTICA
Zapatero intentará mañana atraerse a Ibarretxe a la unidad para encarar el proceso
Reconocerá el papel del lehendakari e insistirá en que lo prioritario es verificar el alto el fuego
Zapatero intentará mañana atraerse a Ibarretxe a la unidad para encarar el proceso
ENCUENTRO. Zapatero e Ibarretxe, en la reunión que mantuvieron en La Moncloa en septiembre. / EFE
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ANTE EL ENCUENTRO LAS OTRAS REUNIONES
26-7-2004: se restablecen las relaciones entre Madrid y Vitoria.

13-1-2005: Ibarretxe no logra que Zapatero acepte negociar su plan. Dos días después Batasuna publicita su carta al presidente en favor de un proceso de paz, al que el líder socialista abre la puerta si ETA renuncia a la violencia.

5-5-2005: Ambos mandatarios dan por abierto un nuevo tiempo.

7-9-2005: El final de la violencia está sobre la mesa, pero lo que trascienden son las discrepancias, luego solventadas, por el Cupo.

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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, recibirá mañana al lehendakari en el palacio de La Moncloa por quinta vez desde que accedió al poder hace dos años, aunque el alto el fuego de ETA confiere una trascendencia a esta cita superior a las anteriores; incluso a la que ambos mantuvieron -la única con palpable tensión- en enero de 2005 tras la controvertida aprobación del proyecto de nuevo Estatuto en el Parlamento vasco. En un escenario político renovado por el gesto de distensión de la organización terrorista, el jefe del Ejecutivo español se afanará en atraerse a Ibarretxe a la unidad democrática con la que pretende encarar el proceso hacia la paz definitiva y le reconocerá la relevancia de su papel institucional, aunque reiterando que hay que dar tiempo al tiempo y que lo prioritario en estos momentos es acreditar la verosimilitud de la decisión adoptada por la cúpula etarra.

Zapatero recibirá a las once de la mañana a su invitado en el complejo presidencial, donde, según auguran fuentes socialistas, insuflará «tranquilidad» a un lehendakari que ha ido amortiguando su primera reacción al alto el fuego, cuando dejó traslucir su voluntad de precipitar las conversaciones entre las fuerzas vascas para constituir la mesa multipartita por la normalización. Una respuesta que fue interpretada por el PSE como un intento de recobrar el protagonismo perdido, aunque los socialistas perciben una actitud más receptiva en Ibarretxe tras la reunión que celebró el miércoles con Patxi López. La ronda impulsada por el presidente vasco para analizar la nueva situación ha evidenciado las diferentes orientaciones existentes en el tripartito: mientras el PNV ha incidido en que lo esencial ahora es verificar el alto el fuego y ha vuelto a comprometer su apoyo leal al presidente del Gobierno, EA y EB han tratado de focalizar la atención en la mesa de partidos.

El Ejecutivo del PSOE se congratula del respaldo obtenido de Imaz, con el que mantiene una fluida comunicación, y está dispuesto a reconocer a Ibarretxe su «muy importante papel» en el proceso que ahora se inicia; prueba de ello, inciden los medios consultados, es que hará partícipe a la Ertzaintza de las labores para comprobar la autenticidad del cese de la violencia por parte de ETA, una de las tareas en las que el PNV ha reivindicado la implicación activa de las instituciones vascas. Según los medios socialistas consultados, Zapatero informará de primera mano al lehendakari de los datos de que dispone para ir avanzado en la pacificación, más allá de las impresiones que ambos han intercambiado en sus últimas charlas telefónicas.

La Ley de Partidos

El presidente apelará ante su interlocutor a la necesidad de afrontar un proceso de esta relevancia desde la unidad y la cooperación de las fuerzas políticas, con «altura de miras» y sentido de Estado, y a partir de la convicción de que no cabe rebajar las exigencias de la democracia; lo que implica, entre otras cosas, que el Gobierno no contempla el posible regreso a la legalidad de Batasuna por la vía de derogar la Ley de Partidos. Zapatero, que acudirá al Congreso en junio para renovar el aval a su estrategia, incidirá en que es preciso «ir despacio» y asentando cada paso. Una estrategia controlada que ha sido abiertamente cuestionada en la ronda de contactos promovida por Ibarretxe por los socios menores de su Gobierno, que atisban tras ella un intento del líder socialista de acaparar el liderazgo del proceso y dilatar interesadamente la constitución del foro de diálogo multipartito.

Es previsible que Zapatero aclare a su invitado qué quiso decir cuando consideró «superada» la dinámica de las mesas; es decir, la que compartirían el Ejecutivo y ETA para el desarme y la que conformarían, distanciada en el tiempo, los partidos vascos. El PSE, que ha asumido ese doble esquema de negociación al igual que Batasuna y el PNV, descarta que el presidente haya variado de criterio y circunscribe más sus palabras a una cuestión nominal que remite a planteamientos más de fondo. Entre ellos, a los requerimientos democráticos que siguen formulando los socialistas a la izquierda abertzale para poder sentarse a una mesa.

Los medios citados creen que el jefe del Ejecutivo explicará también al lehendakari los motivos por los que ha accedido a convocar el Pacto Antiterrorista, iniciativa que complace las apelaciones del PP pero que despierta recelos en los nacionalistas, convencidos en estos años de que el acuerdo priorizaba su desgaste político a la colaboración en la lucha contra ETA. Zapatero se encontrará mañana frente a frente a un Ibarretxe que, según adelantan sus colaboradores, le reiterará su oferta de un diálogo y una cooperación «abierta y sincera», con los que «trabajar juntos sin negar a nadie el papel que tiene que jugar». El lehendakari ha aplazado al menos hasta septiembre la posible constitución de la mesa de partidos, por lo que no interferirá en esta primera fase de verificación del alto el fuego que culminará con la comparecencia del presidente en el Congreso.



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