Anselmo Ruiz, de la casi extinta gallofa de poetas bohemios de modesto pasar, acaba de publicar un 'Exit', un libro de «antipoesía, poesía magmática y poemas tabernarios». Los sublimes momentos poéticos los encontró en Machado y en las canciones infantiles de Lorca. «Si naces poeta, date por jodido porque ésta te va a acompañar toda la vida y vivirás mal por la poesía. Pero los momentos de belleza y armonía que te da no te los quita nadie», sentencia. Su poesía es de escasa hojarasca y personalísima. A sus 60 años, no ha perdido capacidad para la vehemencia escritora.
-¿Qué es 'Exit'?
-Un poemario. Ha habido previamente una salida del sistema social por parte del autor para escribirlo. La poesía magmática se desarrolló en Logroño y se pudo hacer cuando en 2003, con motivo del Día del Libro, montamos una exposición interactiva: se trataba de crear poemas y se invitaba a que la gente que añadiera uno o dos versos. El cuarto apartado era poesía amorosa: ahí nadie se atrevió a escribir. .
--¿Qué es la antipoesía?
-Entronca con Bécquer cuando dice: '¿qué es poesía? Poesía eres tú'. Lo que ocurre es que se le ha tenido mucha envidia y se le sigue criticando, olvidándose de que que la poesía de Juan Ramón Jiménez descansa en él. Y hay que romper una lanza en favor de Rosalía de Castro...
-¿Por qué?
-En Madrid aún la siguen llamando 'La llorona' y, sin embargo, es la primera poetisa social, antes que Rilke, y la primera que crea poemas ecologistas.
-Deduzco que la búsqueda de editor es complicada.
-Sí. Accedí a Ediciones Libertarias a través de un amiga. Le pasé el poemario y lo consideró fresco e innovador. Me dio las claves para llegar al editor.
-¿Hay una poesía masculina y otra femenina?
-No. El poeta tiene que hacer instrospección para escribir, tiene que sublimar la temática, el lenguaje y sublimarse él mismo. Otras cosa es que, en vez escribir poesías, se escriban versos.
Kandinsky y cenáculos
-Parece que es más fácil que un poeta se acerque a la prosa que un prosista acceda a la poesía.
-La poesía es la abstracción por excelencia. Kandinsky dice que la gran abstracción es la música. Pero creo que tan abstracto es la nota musical como la palabra. Cuando cogemos una palabra y la repetimos constantemente, perdemos la noción del concepto y nos quedamos con la abstracción.
-Da la sensación de que está al margen de cenáculos literarios, de que va por libre.
-A mí no me gustan los grupos porque acaban siendo 'guetos', círculos endogámicos. Todos acaban escribiendo la misma poesía. Pero me relaciono...
-Quiénes le gustan?
-José Javier Hernández, gran poeta y narrador: llegará muy lejos. Un gran poeta es David Moreno, riojano que vive en Valencia y que ha tenido problemas con grupos poéticos de aquí. José Luis Pérez Pastor es extraordinario y bellísima persona. Y Enrique Cabezón tiene un gran talento.
-Años 80. De Las Rivas, Roberto Iglesias, etcétera. ¿Mayor altura?
-Eran muy malos. Para escribir con palabra propia, con voz propia, hay que trabajar mucho y experimentar.
-Se dice: 'no me vengas con poesías'. ¿No se la toma en serio?.
-Los poetas hemos agotado el lenguaje poético. Al común no le interesan las cosas que están gastadas. Los rollos de la historia de su tierra le importa un comino. Cada uno tiene su poesía dentro.
-Cada época fabrica una estética del poeta. Del señorito lánguido con sombrero panamá, bigotín y pajarita al bohemio impenitente.
-El mayor desastre que le puede ocurrir a la poesía es que se escriba desde el despacho y pensando en el editor. Y así se está editando y publicando. La mayor tragedia que vive la poesía española es ese barullo de concursos poéticos, cuyos trabajos te pones a leer y te entra una bilis por dentro...
-Vamos, que nunca se hubiera presentado a esos cursis concursos florales, copados por palentinos.
-Aquí había unos cabreos inmensos porque siempre ganaba Lope Toledo. El locutor que leía los poemas cuando llegaba el de éste hacía unas inflexiones de voz... Y se cabreaba la gente de Las Rivas porque no se jalaba media rosca.
-Usted es soriano de Martialay. Abundan en su provincia los poetas. ¿Herencia de Machado?
-No. Soria tiene una luz especial. Cuando hago fotos allí me cuesta entender la lectura que está dando el fotómetro, porque hay una diferencia de dos o tres diafragmas con relación a la luz que pienso que hay. Esa diferencia de luz irradia; esa altitud y esa energía también está irrandiando. No creo que sea un malditismo haber nacido en Soria para ser poeta. Pero sostengo que la gran obra de Machado, 'Campos de castilla', si no hubiera estado en Soria, no se hubiese compuesto.