Ya se puede atar fuerte los machos todo el que pretenda aportar algo nuevo y relacionado con la obra literaria y cinematográfica de Rafael Azcona porque dudo que Bernardo Sánchez haya dejado resquicio alguno. El libro, que se presentó en el Festival de Cine de Málaga, es como un ordenador en pasta al que han de asomarse los estudiosos para citas, referencias, relaciones y todo lo referido a documentación tanto de la obra como de la vida del cineísta logroñés. Lo mismo ocurre en el aspecto de valoraciones, matices y todo lo que se le ocurra al estudioso de turno o 'rafaelita' devoto. No sólo contiene datos a millones sino puntos de opinión en abundancia y con diversidad.
Particularmente, me encantan las alusiones a la vida doméstica, infantil y juvenil del guionista en Logroño, con 'coplas' geográficas referenciales incluidas, y cómo Bernardo empareja pasajes de la vida de Rafael, y de las gentes que le impactaron, a personajes de las películas que luego guionizó Azcona.
No hay palo en la vida y obra de Rafael que Bernardo Sánchez no toque con suficiencia científica, autorizado conocimiento, competente estudio y rigurosas citas ¿Qué trabajo más completo!
Abarca menciones para todas las películas guionizadas por el riojano y todas sus novelas, ensayos y otras 'variedades'. Incluidas las cinco que le editaron en 'Biblioteca de chicas' con el seudónimo Jack O´Relly. La primera de ellas, y de su vida literaria, se tituló 'Amor, sangre y dólares' y se apoya argumentalmente en el mundillo taurino.
En la portada se ve a un torero en un espectacular pase de pecho.
Para rematar la faena, con justa salida a hombros, inunda las quinientas páginas con oportunas, originales y certeras ilustraciones de portadas o carteles de las películas. No falta un título ni una ocurrencia que venga al pelo y la bibliografía es grandiosa.
Sólo proyectos
Hay un capítulo interesante sobre proyectos cinematográficos y televisivos no filmados, otro referido al teatro azconiano y de un valor extraordinario es el que implica más de 120 páginas y titulado: 'Más de cien modos de apañar una ensalada'. Son testimonios muy valiosos de todas sus películas y como algo de bibliografía y datos sobre las mismas que comienza en 'El Pisito' y termina en 'María, querida'.
Ahí está lo más importante que se ha escrito sobre la obra azconiana después de los estrenos o en puntuales situaciones de comentario o colaboración con publicaciones especializadas en las que abundan textos del guionista y de los directores Luis García Berlanga, Carlos Saura, José María Forqué, Marco Ferreri, Pedro Olea y otros de similar interés así como de escritores y críticos de cine.
El conjunto de la publicación es tan inmenso que el vocablo 'total' sería el que mejor cuadra a la obra que contiene a Rafael Azcona de cabo a rabo. No hay epígrafe que se escape, cita que falte, autoridad a la que no se aluda, cineasta que no aparezca y todo con su peculiaridad, paginación, entrecomillado, con letra diferenciada y con una rigurosidad que admira y casi acompleja.
Admiración personal
A partir de este libro habrá un antes y un después para conocer y entender lo esencial de la obra de Rafael Azcona. Que nadie dude que este profundo y completo tratado marca la pauta y engrandece al autor apoyado en una figura que sólo por dar ingredientes para 'Rafael Azcona: hablar el guión', ya es un portento con una faena para el futuro que ha concentrado magistralmente el autor, Bernardo Sánchez.
Éste no sólo respeta y refleja el entusiasmo por el matiz intelectual y creativo del protagonista, sino que añade a lo anterior una admiración personal al guionista que hace la tarea menos fría y más deseada a medida que te vas metiendo en ella. Pero siempre con un marco de grandeza que no dejas de admirar.
Orgulloso puede sentirse Bernardo Sánchez de su último tratado. No sería petulancia o injusticia que dijera, como aquel torero histórico y legendario que fue el Guerra: 'Después de mí, naide'.